30 de 08 de 2017

¿Cómo ahorrar a la japonesa?

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¡Te contamos cómo llegar con más dinero a fin de mes con estos diez sencillos pasos!

1) Quédate con el cambio. En el kakebo, el lobo representa el gasto, que mantiene una lucha contra el cerdo del ahorro. Es como el cuento de Los tres cerditos, pero en la vida real. Puedes alimentar el tuyo con cambio, claro, siempre que te sobre, o fijar una cantidad al mes.

2) Redondea al alza. A principios de cada mes determina cuáles son tus ingresos (nómina o cobro de honorarios si eres independiente) y tus gastos fijos (hipoteca o arriendo, luz, agua…). La diferencia entre ambos (más el ahorro que puedas asumir) te permitirá saber con qué dinero cuentas. Un consejo: redondea las cifras a números enteros (sin decimales y mejor al alza) para facilitar los cálculos.

3) Establece una meta de ahorro: Por ejemplo, $25.000 al mes. Tendrás que restarlos a la cantidad que tienes disponible. Y aquí viene lo más difícil: no caigas en la tentación de gastarlo (si lo consigues, te prometemos que te hacemos ola). Para motivarte, lo mejor es que fijes un destino para ese dinero: vacaciones con tu pololo, ese celular tan mooooderno que quieres o esa cartera de diseñador.

4) No gastes en cosas que puedes evitar. Hay pequeños detalles diarios que te ayudarán a no despilfarrar, como llevar tu almuerzo al trabajo, salir menos por ahí o recortar el gasto en cigarros.

5) Anota tus gastos semanales. Guarda los comprobantes de compra cada día y anótalo toda antes de irte a dormir o mientras desayunas. Requiere disciplina, pero funciona. Desglósalos por categorías para saber en qué inviertes más y en qué menos.

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6) Haz cuentas a fin de mes. Cada último día llega el momento de la verdad. ¿Han sobrevivido tus ahorros sanos y salvos? Procura que la respuesta sea siempre sía. Suma los totales semanales para ver tu gasto mensual y réstalo a la cantidad inicial de la que partías. Si te has quedado en cero y los $25.000 se mantienen intactos en tu alcancía, has aprobado con estrellita en la frente.

7) No gaste tanto de la tarjeta de crédito. Aquello de “ojos que no von (lo que te gastas) corazón que no siente” es un arma de doble filo. Elige la modalidad de pago aplazado a un mes sin intereses y haz una tabla específica para reflejar todos los gastos que hagas con esta tarjeta.

8) Cumple con todas tus promesas. De nada sirve fijarte una serie de metas para gastar menos si luego no las cumples. Por eso, al acabar el mes no te va a quedar más remedio que sacar al Pepe Grillo que llevas dentro y ver tus puntos débiles. Tal vez hayas conseguido fumar menos, pero has gastado más en alcohol. La lectura está clara: eso que gana tu cuerpo… Y que pierde tu cerdito ahorrador. ¡Analiza bien tus gastos!

9) Piensa si el dinero te quema las manos. ¿Ahorro o me lo gasto? No te asustes si te ves haciéndote esa pregunta cada ocasión que tengas algo de dinero extra y te asalten las ganas de comprarte algo. Es normal, no eres un extraterrestre. Ante este dilema debes pensar muy bien si necesitas lo que quieres. Luego, reflexiona sobre si te lo puedes permitir o, por lo menos, algo similar, pero más barato. ¡Lo que decidas estará bien!

10) SÉ PREVISORA
Haz un calendario anual para apuntar los egresos que sabes que vas a tener cada mes, léanse regalos de cumpleaños o escapadas con amigas. Aunque los puedas meter como extras en el cómputo semanal, afrontarlos de golpe sin tenerlos en cuenta con antelación podría dejar tu alcancía en ruinas. Ya sabes, mujer previsora vale por dos.

¡Te aseguramos que con este método, tu cuenta se inflará más!

[Fuente: Revista Cosmopolitan Chile. Por: Ana M. Jimenez]

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