27 de 06 de 2017

Don’t worry, be unhappy

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En la actualidad hay una rara presión por ser alegre todo el tiempo (inserta el emoji de happy face). Te decimos por qué deberías enfrentar tus sentimientos de tristeza.

Presumir relaciones, victorias del trabajo y las mejores fotos en las redes sociales es sentirse feliz… “Proyectarte tan optimista es una manera subconsciente de elevar tu estatus social”, dice el psicólogo Randy Paterson, autor de How to Be Miserable: 40 Strategies You Already Use.

“También te ayuda a protegerte de quien podría juzgarte como deprimente”. La farsa se lleva a la vida real. Piensa: cada vez que alguien te pregunta cómo estás y respondes “¡muy bien!”, cuando en realidad quieres recostarte en posición fetal. “Cuando una persona admira tu actitud sonriente, sabes que no están viendo tu realidad”, afirma Paterson. “Esto refuerza la sensación de que si conocieran a la verdadera tú, la rechazarían”.

Te lleva a filtrar las cosas malas: problemas financieros, bad hair days, dejando en el camino miles de sonrisas falsas. Sin embargo, el positivismo automotivado no es siempre la mejor opción. De hecho, puede hacerte sentir peor. Cuando enmascaras o niegas sentimientos de tristeza, miedo, ira, ansiedad o decepción, pasas por alto un sistema de comportamiento que podría estimular la resolución de dichos problemas. Por ejemplo, ese hueco en el estómago cada mañana puede ser una señal de que es tiempo de cambiar trabajo; estar soltera te da pistas de lo que quieres en una pareja. “Para aprender de las emociones negativas tienes que reconocer lo que sientes”, explica Kayleigh Pleas, entrenadora de psicología positiva en la ciudad de Nueva York.

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“Si logras identificarlo, puedes dominarlo”, asegura. Al romper el interminable ciclo de felicidad nos estás haciendo un favor a todos. Paterson dice: “Se requiere de mucho valor para decir: ‘De hecho, ahora no me están saliendo muy bien las cosas’. Presentando ambos elementos negativos y positivos demuestras a los demás tu verdadera persona y nos da la oportunidad de ser y comportarnos como humanos”.

SAL DE LA TRAMPA DEL POSITIVISMO FALSO

1) Alguien te pregunta “¿cómo estás? y te sientes mal. “Reconoce la negatividad y que ese estado es temporal”, recomienda Michelle Gielan, autora de Broadcasting Happiness. “Algo como: ‘Estoy nerviosa por mis exámenes. Pero ya hice mi guía de estudio, así que pronto me sentiré mejor’. Las respuestas exitosas de manera casi inmediata ponen un plan en acción”.

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2) Estás en un matrimonio, pero no te sientas animada. “Desahógate, pero pon un límite, como hablar con alguien durante cinco minutos”, aconseja Pleas. Sé honesta: “Es difícil estar aquí, porque me recuerda a mi ex Sebastián”. Después agradécele por escuchar. (¿No tienes ganas de ir al gran evento? No lo hagas. “El apoyo social es el mejor indicador de felicidad”, afirma Gielan).

3) En Facebook… Después de un despido. Publica algo que te haga feliz. Hay investigaciones que demuestran que las redes sociales ayudan o lastiman
el estado de ánimo dependiendo de cómo te sientas al usarlas. Si hacer un snap diciendo “me siento deprimida” es algo catártico, hazlo. Si no, mejor llama a tu mejor amiga.

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