23 de 06 de 2017

EL CHICO MALO DEL QUE ME ESTOY ENAMORANDO

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Sabes que te va a traer más dolores de cabeza y de corazón que buenos momentos, pero algo dentro de ti no te deja escapar de él. ¿Qué hacer cuando te tiene vuelta loca? ¡Tranquila, te lo contamos!

Ese extraño encanto de los hombres rudos… El cliché del macho tiene una explicación evolutiva, pero que también ha sido alabada por una cultura que nos ha enseñado que la fuerza (por no decirle agresividad) es sinónimo de atractivo y protección. Y sí, ahí estás, babeando, empujada hacia los brazos y el colchón del famoso galán, ese que pondrías en el salón de la fama de los mentirosos o mujeriegos; ese que merece salir en el noticiero de la noche con un anuncio de: “¡Peligro! ¡Aléjese!”.

Ya te ha hecho uno, dos, 20 trucos que te han dejado llorando por días. Ya pasaste por no contestarle ni un WhatsApp (a pesar de que te ardían las manos por responder); ya te tomaste litros de café o de gin tonics determinando que ahora sí ¡lo dejas! Tus pobres amigas ya se acabaron la saliva, los insultos y las sacudidas a tu autoestima, aconsejándote que lo dejes ir y le hagas espacio a lo nuevo. Peeero, ya vas de vuelta. Puedes olerlo, estás muy cerca de él, a una disculpa más o a un mensaje de decirle: “¡Bueno! Ven a la casa y ‘hablemos”’, cuando sabes con seguridad que no harán precisamente eso.

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Ok, comencemos por culpar a la evolución. O sea, el tema de la química es un hecho. Hay estudios que lo han comprobado, como los de Allan Mazur, de la Universidad Syracuse en Nueva York, y de Alan Booth, del Departamento de Sociología de la Universidad Estatal de Pensilvania. Te contamos: el modo en el que nosotras, mujeres, seleccionamos a machos agresivos o dominantes funciona por la percepción de feromonas por medio del órgano vomeronasal, muy parecido a como lo hacen otras especies. La androsterona es una feromona que se genera durante la descomposición de los andrógenos, y entre varias de sus funciones está despertar el interés sexual.

Han descubierto que aquellos hombres reconocidos socialmente como “machos alfa” producen más de ésta. Asimismo, han detectado esta alta cantidad en hombres con tendencia a la ira y a la agresividad. Y también producen una reacción en otros machos al percibirla, generando respeto y admiración hacia los denominados “alfa”. Aunque socialmente nos han enseñado a buscar un hombre más “equilibrado”, suponen que nuestra naturaleza animal también nos insta a elegir a aquellos con más poder de dominación: selección natural en búsqueda del macho más apto que nos dé crías más fuertes, capaces de sobrevivir. Terrible, ¿verdad?

De tipos malos a bastante patanes. ¡Clásicos compartimientos de los que debemos escapar ya!

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AMBIVALENTE: Están y no; un día te adoran y al otro te maltratan. Les encanta mantenerte intranquila.
MUJERIEGOS: No eres su terapeuta, no vas a sanar sus rollos mentales que le hacen buscar a una y otra mujer. Salvo que te interese una relación abierta o poliamorosa, vas a salir mal de ahí. ¿Crees que eres la “especial” de la lista? Son muy hábiles para hacerle creer lo mismo a cada una.
VIOLENTOS: Nadie merece que pierdas tu paz mental (o integridad física).
EXTRACELOSOS O MANIPULADORES: Ambos son trastornos, no parte de la personalidad de nadie.
MENTIROSOS: Una vez, ok. Dos, dudas. La tercera: es su estilo. ¿Quieres estar con alguien que nunca sabes si está diciendo la verdad?
DEPRESIVOS O FURIOSOS: Todos tenemos nuestros problemas personales, pero si alguien no se atiende o busca ayuda, tú no estás ahí para rescatarlo.
INCONGRUENTES O IMPREVISIBLES: Dice una cosa y actúa de otra manera. O no sabes de qué humor va a estar o cómo te va a tratar; de la nada explota y en dos ya vuelve a estar bien. Sal corriendo de ahí.

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¿Cómo reaccionar?

BLOQUÉALO: En serio; de redes, de WhatsApp… Cierra la puerta en la que te pueda contactar.
CERO STALKEAR: Deja de buscar con quién sale o se fotografía, y no armes una serie de ideas intentando entender por qué no te eligió o amó. Ese no es tu trabajo.
LLENA LOS ESPACIOS: Cuando aparezca en tu cabeza y comience ese tren de angustias, lee algo que te interese, mira videos que te hagan reír (evita los de romance), aprende algo nuevo o estudia.
SI NO TE QUEDA MÁS QUE VERLO, PORQUE TRABAJAN JUNTOS conviértelo en parte de la rutina: Sí, salúdalo o dirígete a él para lo básico, pero ignóralo sin ser grosera. ¡Ojo! Eso levantará su alarma de ego y tendrá reacciones: será para ti un acto de valentía.
AGRADECE: Odiarlo o dedicarte a recordar las cosas horrendas que te hizo no será útil. Lo mejor es enviarle la mejor vibra, darle las gracias en tu cabeza (no en persona) por lo que aprendiste de ti debido a él.
UN DÍA A LA VEZ: Superarlo funciona como una adicción. Cada día apláudete por no haberlo llamado. Siéntete orgullosa.
NO COMPITAS: Por ser la elegida o amada por él, ni contra otras o contra ti misma y tu ego. Suelta la idea de ganar y ten claro que él no es ningún premio.
ESCUCHA TU INTUICIÓN: Si ya observas que estás por repetir el mapa con el siguiente galán, detente e identifica.

[Por: Elsy Reyes]

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