11 de 04 de 2017

#RELATOSDEUNASOLTERA: Cuando muestran la hilacha

hotguy

Mi amigo gay tan lindo y amoroso cree que yo merezco un mino que me quiera y me cuide, por eso, hetero que ve le pregunta si está soltero. A los que le dicen que sí, les cuenta que tiene una amiga “de lo más qué hay” y procede a abrir mi Instagram para presentarme.

Como quiere un tipo que me adore, no puede ver al internacional ni en pintura. Pues a su juicio, él no esta ni ahí conmigo, sino haría otras cosas, aunque tenga mil problemas y más aún si se dio cuenta que con su ex la cosa ya no va.

Pero bueno, como anda como el Chapulín con sus “antenitas de vinil” encendidas, el otro día se encontró con un vecino en el ascensor quien solito le metió conversa, donde “por gracia de Dios” estaba metida yo. “Hola cómo estás? Que raro verte solo, siempre andas con una rubia y tus perros”.

“Sí, la rubia es mi amiga casi como hermanos… acaso te gustó que la mencionas?”

Él: “Jajaj puede ser… bueno cuanto estén juntos me invitan y nos tomamos un vino”.

Por supuesto mi amigo le pidió el celular y acto seguido me llamó para decirme: “Amanda encontré el hombre perfecto para ti: Moreno, alto, descendencia Palestina, soltero, platudo, tu misma edad, empresa propia y sin hijos. ¿Qué mejor? Yo le dije “ver para creer”, mucha maravilla junta.

hilacha

Pasó la semana y el sábado mi amigo me invita a comer y al llegar, la anfitriona le dice “los están esperando”. ¡¡¡Quéééééééé!!! Y cuando le iba a reclamar se me acerca el vecino alias “El Árabe” y me saluda con mi nombre. Yo pa’ dentro porque estaba bien rico, además era simpático y bastante agradable, aunque no sé si ese “gato daba pa’ tanta carne” jajajjaja… Y no lo digo por ser “mina”, en lo absoluto, solo me refiero a que soy de personalidad fuerte y no es fácil bancarme.

La cuestión es que lo pasamos excelente, el vecino pintaba bien y no sé si de agradecido o pasado de copas nos invitó a comer a su casa la semana próxima … Entre todos los piropos también aprovechó de pedirme el número de teléfono, el que accedí a dárselo.

Me llamó un día antes del encuentro y me dijo que nos esperaba en su depa y que haría una comida rica.

Llegó el día! Y ahí nos recibió vestido con una ropa atroz… de verdad que no le pongo. Eran harapos y para colmo andaba con pantuflas, según él había llegado de la pega recién. En cambio nosotros más “bonitos imposible” (sonó la chicharra, el árabe perdía puntos).

Dejé pesar ese “detalle” y nos sentamos a la mesa… Nos sirvió unas ostras del super que sacó de la bandeja de plumavit. ¡¡No las lavó para sacarles la arena y le puso ahí unos limones que tampoco lavó!! (Otra vez sonó la chicharra)

hothotguy

Luego vino el plato de fondo, una paella bien mala que cocinó y que la llevó a la mesa cubierta con papel de diario, que según él era un secreto infalible. La cuestión quedó mala, además de pésimo sabor porque no tenía: camarones, calamares, carne y pollo, solo se limitó a poner unos pedazos grasosos de tocino, chorizos y unos choros escuálidos.

(Sonó por tercera vez la chicharra, el tipo es cagado le puso puros ingredientes baratos).

Seguí queriendo obviar cosas e hice prevalecer el gesto de invitarnos y el esfuerzo de cocinar… aunque a esas alturas con esa ropa me parecía feo y no muy inteligente.

Cuando estábamos terminando la “paella del terror” suena el citófono y dice que llegó un amigo. Nosotros con cara de, ¿¿¿qué onda??? Lo saludamos y como era el momento del postre y el café, mi amigo le pregunta al vecino si alcanza a subir a su depa para sacar a sus perros para que hagan “del uno y del dos”.

Él le respondió ooooooobvio y yo le dije: “te acompaño” (lo hice por mi desconcierto ante la llegada del amigo, pues se olía que lo pasaba a buscar para ir a un carrete).

cocinando

Salimos del depa y solo nos miramos con cara de desaprobación lo que se traducía en “como tan pelotudo” Nos dieron ganas de no volver, pero somos educados y debíamos continuar con la cena, específicamente con el postre.

Llegamos y nos abrió el amigo y dice que el árabe venía enseguida, porque se “estaba cambiando de ropa”. ¡¡¿¿Quéé??!! Yo casi morí de un soponcio, porque el guevón estaba vestido como mendigo, para recibir a gente que había invitado a comer.

Después de unos minutos llega vestido muy cool. Que incomodidad más atroz, sentimos que había hecho un trámite con nosotros y que lo importante era salir a gueviar con su feo amigo. Al verlo, me paré y le digo: “ya querido como tú amigo nos contó que irán a un bar y luego a una fiesta, no les quitamos más tiempo y nos vamos, los dejamos tranki… no los atrasamos más. Que lo pasen bien”.

El pobre se desfiguró y dijo: “Hey la idea es que vayamos todos”… Yo con cara de orto le digo ¡noooooo! Cero posibilidad y mi amigo le recalca “vecino estamos cansados para eso” (lo que se traducía en “puedes meterte el pub y el mambo en lo que se llama raja”)

Me dio pena ya que en un minuto se notaba que lo hicimos sentir como el tipo más penca y desubicado de la tierra, pero así era. Él me insistió y me tomó la mano: “Amanda ya pues vamos que quiero ir contigo… no seas mala, lo vamos a pasar bien”. Nuevamente con cara de a punto de vomitar le dije: “Nooooooo, pásenlo bien, jamás interrumpiríamos un carrete tan programado”.

 guuuuy

Juro que me hervía la sangre y no por el mino, sino porque no aguanto las faltas de consideración y rotería… eso no se hace. Porque si invitas a alguien a comer debes hacerlos sentir cómodos y no dejar caer un amigo como en señal de “no me interesa esta junta ni menos la mina que me están metiendo, así que calabaza, calabaza, cada uno pa’ su casa”.

Nos retiramos con mi amigo muy glamoros y despidiéndonos con un cinismo de alto calibre, porque nos sentimos como dos piezas de museo poco valoradas, aunque cachando el que evaluaba era un hombre que jamás había hecho cursos de curatoría.

Así que la opción de encontrar mino, una vez más se derrumbaba ante mis ojos. Sin embargo, en el ascensor nos empezamos a matar de la risa con mi amigo y una vez más, sin pensar, nos miramos y dijimos al mismo tiempo “continúa la carrera … ya encontrarás el que es para ti Amanda”.

La única lata de cuando ocurren estas cosas es que me baja la melancolía por el internacional, pero ya ha pasado una semana y no da señales de humo… bueno es tan típico de él que ya llegará el minuto en que no me importe. Lo sé, porque “la distancia genera olvido”.

Pd: Me creerán que el árabe cero criterio mientras nos íbamos indignados me dice: “Amanda te tinca salir mañana????”… Solo lo mire porque fue como un chiste de mal gusto, ¿no? ¡Se graduó como rey de los guevones!

No dudes en escribirme para contarme sobre tus primeros amores a amandaliossoltera@gmail.com y seguirme en mi cuenta oficial de Instagram @amandalios.

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