21 de 03 de 2017

#RELATOSDEUNASOLTERA: NUESTRO AMIGO EL CONDÓN

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¿¿Se han dado cuenta todos los rollos que giran en torno a los preservativos??? La verdad es que no deja de ser un tema, ya que algunas de nosotras lo ocupamos o al menos tenemos la intención de que el mino con el que estamos saliendo se lo ponga, ya sea para prevenir un embarazo o alguna enfermedad venérea.

El cuento lo tenemos súper claro antes de… y por eso, previo al encuentro, vamos con el discurso bien listo para decirle a él que necesita ponérselo, ya que es necesario para no exponernos a ninguna de las situaciones dichas y menos aún cuando con ese tipo no tenemos un compromiso real y basado en el amor.

Llevarlo marcado en la cabeza previo al encuentro está magnifico, aunque cobrará valor si la convicción se mantiene en el tiempo… me explico.

Al inicio estamos tan lucidas que hasta compramos una cajita de tres por si el “socio” no lleva. Cuando comienza la acción y la cosa se pone rica, aumentando la temperatura y perdiendo los estribos, sabes que llegó el momento en que ese guerrero se ponga el forrito. Para algunos de ellos es un verdadero enemigo, de hecho un amigo bien cuático me dice que con el solo hecho de verlo se le baja… jajaja (yo creo que es mental) … pero buehhhhh.

En respuesta a esa petición realizada en pleno “candor” él te dice “OK!, pero espérate un ratito si todavía me falta”. Uno confiada sigue dándole, pero con la neurona aún en alerta, por lo tanto le vuelves a decir: “Ya ahora sí, porfa póntelo” y él entre que se hace el sordo y perdido por tanto placer, no contesta o de forma sensual te tapa la boca y te dice “tranquila, aún no… confía”.

Luego de eso como guevonas seguimos dele que suene con el mino, aunque a riesgo de perder la cabeza y no hacer sinapsis en pro de la salud.

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Gracias al cielo salen de ti las épicas palabras: “Ya poooooo, ponte la wevá de una vez” y él casi con ojos blancos te dice: “Es que te juro que no puedo porque estai tan rica y lo único que quiero es sentirte bien”.

Esa respuesta es igual a que te dijera: “Eres el amor de vida, iremos a vivir juntos y seremos felices por siempre” Y ante eso ¿¿qué hacemos?? Subimos a la nube de algodón y solo le pedimos que el minuto del orgasmo sea fuera. Tal cual así ocurre, ese momento de felicidad máxima nadie te lo borra de la cara y menos si él se queda contigo abrazándote y haciéndote cariños.

El rollo surge cuando se va de tu casa o se separan del lugar de encuentro. Llegas a hacer tu vida normal y te viene el maldito arrepentimiento con una serie de pajas mentales… Lo primero es sentirse embarazada, o sea experimentas toda la sintomatología: asco, sueño, pechugas hinchadas y una guata de 5 meses. Después de eso te baja esa paranoia y sientes que tu cuerpo está contaminado con alguna bacteria o virus que por lo bajo te hará tener una infección urinaria y en el peor de los casos, tener SIDA.

Ufffff! Que manera de pasarlo mal y como si fuera poco te sientes una débil y caliente, porque no exigiste lo que te parecía vital para continuar tu vida tal como está, aunque no sea la mejor, pero sin una guagua que vendría a desbarajustar todo o una enfermedad que puede complicar harto tu organismo y bolsillo.

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¡Grrrrrrrrr! Maldita cabeza y carencias que nos hacen caer en esas fantasías amorosas y peor aún en experiencias irresponsables. No obstante con el pasar de los días, donde has sentido las patadas de la guagua en la guata o ves las manchas sospechosas del VIH, llega el minuto sublime en que te llega la regla y todo se tiñe con los colores del arcoíris.

Tu plenitud es tal que vuelves a querer a ese hombre e incluso llamas para que se junten de nuevo. ¡Y sí! Objetivo logrado, ponen fecha y hora de “zandunga”, pero con la lección uuuuuuultra aprendida y sabes que no volverás hacer lo mismo, porque un rayo divino se apoderó de tu conciencia y dejo clavada la frase “eres tú primero y lo mas importante”.

Llega el día de “romper catres” y ¿¿¿¿qué ocurre????? LO MISMO, te mandas exactamente el mismo condoro de no exigir el condón y no insististe porque “él quería sentirte”.

Amigas, ustedes saben que este panorama no resiste análisis, solo quiero complementar que cuando te pasa la segunda vez se agrega un sentimiento peor que es de sentirnos utilizadas, un pedazo de carne y unas guevonas patéticas ya grandes que deberíamos ser consecuentes con lo que pensamos.

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Las lecciones son varias y habrá que gobernarnos y pegarnos un AUTOLLAMADO a la cordura, porque esto no puede seguir pasando, principalmente porque es una exposición y sicosis innecesaria que nos deja la autoestima por el suelo. Puede sonar OM! Pero es verdad, nuestro cuerpo y salud es un regalo por lo tanto debe ser cuidado y preservado como corresponde, eso nos hace mujeres lindas, pro y aún más atractivas para ellos que a diferencia de lo que creemos, prefieren minas decididas y con convicciones de que valen.

Lo que les relato es una parte de las historias con el preservativo, pero hay muchísimas que ocurren cuando lo ocupas, entre ellas:
+ Se rompe en pleno polvo.
+ Se sale y queda dentro tuyo.
+ Según él le queda chico.
+ Te empieza a picar y por lo tanto se enfría y hasta ahí queda todo.
+ ¡A él le atrasa la erección y tu querí puro matarlo!
+ Queda con aire porque se lo puso mal.
+ Se lo puso al revés.
+ Se usó demasiado y tienen ganas de seguir tirando y no quedan más.
Etc,
Etc,
Etc.

¿CÚAL HISTORIA TIENES TU PARA CONTAR????

Escríbeme y cuéntame tus chascarros!!! amandaliossoltera@gmail.com

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