10 de 02 de 2017

#RELATOSDEUNASOLTERA: DIME CÓMO BESAS Y TE DIRÉ CÓMO ERES

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Los temas de sexualidad son pauta obligada en los medios de comunicación hoy en día. Y como soy una fanática de la actualidad y me interesa instruirme en este ámbito, siempre tomo mucha atención.

Hace un par de días una experta en relaciones afirmaba que la forma en la que besan los hombres, refleja fielmente como serán en una relación. Es más, aseguraba que el ritmo de sus besos irían de la mano con la intensidad sexual.

Por supuesto luego de conocer esta significativa información, me puse a repasar todas mis experiencias en el arte de amar y ¡coincidían absolutamente! De hecho, con solo hacer el repaso me pasaron “cosas” y como siempre me quedé pegada en el internacional… ¡pucha que era rico!

Con decirles que las veces que me acuerdo de él, me dan ganas de llamarlo y decirle que nos juntemos y que juro no “pintarle los monos”, porque no puede o no quiere estar conmigo. El cuento es que desde que apareció dejó la vara alta, debe ser porque no solo lo hacía bien y teníamos química, sino porque que él me gustaba no solo físicamente.

Bueno, es un capítulo que debe quedar atrás, ya que si le pasara lo mismo que a mí, me hubiera buscado… Quizás en la otra vida (Buuuu!!!! el consuelo charcha… snif!)

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El tema es el beso, y “por culpa de ese primer beso” es como pueden ir las cosas entre una pareja o un “proyecto” de esta… Es que es tan decisivo cuando dos bocas se juntan y comienzan a entrar en un espacio de completa intimidad.

Aquí todo puede pasar, explota la pasión y nos da para el mejor espacio romántico que termina sin ropa o sencillamente la cuestión se funa y queda hasta ahí… es que no hay nada más desagradable que dar besos malos.

Me acuerdo de dos experiencias malas, sencillamente para olvidar. Una cuando era pendex y me gustaba un chico que iba al mismo entrenamiento de volley que yo. Era lindo pero ultraladilla con el mundo, siempre andaba molestando a sus amigos, se burlaba de quien pasara y tenía al profe chato. ¿La única razón por la que estaba?, era el capitán y jugaba la raja.

Yo le gustaba y lo supe desde que me tiró el primer pelotazo, también me escondía la botella con agua y cuando había que hacer equipos, siempre me elegía. Modestia aparte, pero era bien buena, así que le convenía tener una buena levantadora.

La cosa es que hubo una fiesta de ese grupito y al verme me invitó a conversar afuera. Me senté y al segundo me preguntó ¿quieres pololear conmigo? así no más, la hizo shorty y yo igual al decirle SÍ… Así que me dio un beso y guácalaaaaaaaaaaa!!!!! casi no abría la boca y sólo sacaba la punta de la lengua como pescado… Quería llorar de la desilusión.

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Después de ese fiasco yo le di otros más a ver si la cosa mejoraba, pero NO, así que busqué la mejor chiva y al día siguiente le inventé que mi mamá no me dio permiso para pololear, porque me estaba yendo mal en el colegio. Asunto arreglado!

Mi otro beso “al peo” fue con un mino bien macho de esos que expelen testosterona, como de las cavernas: grandote, moreno y jugaba basquetball como bajo una posesión maligna. No era muy guapo, pero demasiado tincudo, por eso le hacía “ojitos” desde la galería y para que cachara que iba por él, aplaudía todo lo que hacía… de pendeja caliente!

Bueno, mi mirada de rayos X dio resultados y un día cualquiera, no sé cómo llegó a un paseo a la playa que yo andaba con mis amigas. Casi me morí cuando lo vi aparecer … se acercó, se presentó y me invitó a caminar por la playa. El paseo no duró mucho, ya que al ser un “Sr. Cavernícola” me subió a una roca… era más cómodo besar a un ewok de 1.60 cms cuando su estatura de basquetbolista era de 1.90.

Yo me estaba preparando para el derroche de pasión con ese machote y nada, error!!!! Su beso era como el de un oso polar con atrofia … explico, su lengua estaba congelada y además la tenía corta. Que raro es eso! Pensé que lo helada se podía quitar, así que le puse pasión y no pasó na’. Su lengua por alguna curiosa razón no se entibiaba, así que me dije “así no se puede” … por eso recurrí al recurso del dolor de cabeza, tipo jaqueca y perdida de conciencia, que me obligaba devolverme urgente a acostar… el pobre no entendía nada, ahí quedó el pobre Yeti.

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Esas han sido mis experiencias malas, han habido otros besos no muy buenos que han cumplido, pero no dejan ningún buen recuerdo. Otros que han mejorado con la confianza y el aprendizaje de las bocas y otros sencillamente que han sido buenos desde el comienzo, esos que tu cachai que todo calza. No hay choques de dientes, exceso de chupeteo o lenguas sin ritmo, nada de eso, todo fluye y empieza a ocurrir lo que dice la frase aquella “Los besos son como los edificios, pues todo lo que se hace arriba se siente abajo”.

Cuando un beso es rico, no te puedes despegar y pasa el fenómeno del pulpo que te quedas agarrado al otro. A mí me vienen pensamientos locos y ridículos, entre los peores es que me quiero casar con él, que si me llega la muerte en ese instante da lo mismo. Bueeeeeeno eso es por un rato, después llega la “Sra. Cordura” y te muestra de que besa bien no más y tiene otras cosas bien malas jajajaj

Como sea la compatibilidad de boca, es vital y entre mejor sea aprovechada… Bienvenida sea!!!! “sin cartuchismos” POR FAAAAAA, ya que cuando eres más grande y sabes el dato que di al comienzo, puede predecir cómo será al minuto del sexo.

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