21 de 09 de 2016

#RELATOSDEUNASOLTERA: Y SI HUBIERA …

viaje

Siempre digo que me gusta la gente con actitud, que se la juega y que anda de valiente por la vida. Sí, me encanta, porque habla de personas que se mueven por convicción y prefieren sufrir una derrota que quedarse con la duda de qué hubiese ocurrido si lo hubieran hecho.

Sin embargo, en esta oportunidad la teoría se fue a la cresta. Mi impronta de chica cool no se la pudo, me apaniqué hasta decir basta.

Para que entiendan de qué se trata este cuento, tengo que remontarme a unos 6 años atrás, un poco después de que había terminado un pololeo de 5 años que incluyó propuesta de matrimonio a la que dije que si, pero después me arrepentí, ya que no estaba dispuesta a compartir mi vida con un celópata de quien tampoco estaba enamorada.

Cuando decidí no dar ese paso, también opté por comenzar de cero y una forma de hacerlo era haciendo cosas, así que me inscribí en clases de yoga… fue top porque experimente la grata sensación al conectar mi cuerpo con mis emociones. También di mis primeros pasos en la práctica de la meditación y conocí gente maravillosa centrada en el crecimiento espiritual.

kundalini

En esta nueva etapa aparecieron hombres y mujeres muy interesantes que viven bajo una filosofía budista. Entre ellos ‘Mati’ un ingeniero comercial exitoso, rugbista, lindo, simpático, inteligente, culto y practicante de yoga Hatha. Nunca lo había visto en el centro, cosa rara porque era bien mino, pero como andaba en otra cargando mis acontecimientos pasados pasó inadvertido. Además, era difícil coincidir porque yo practicaba otra disciplina, la Kundalini.

Un día llegué a mi clases como siempre y me encuentro con este compañerito nuevo que me saluda muy amorosamente… confieso que para mis adentros dije: mijito ricooooooo!!!! aunque caché que era más pendex que yo.

Después del hola! me metió conversa comentándome que practicaba otra disciplina, pero había venido a esta sesión porque andaba ‘experimentando’ (mentira!!! lo hizo para conocerme, después me lo confesó) Me hizo mil preguntas como cabro chico y entre esas a que me dedicaba. “Soy periodista de la revista … “. Reaccionó instintivamente: “Era fanático, me las compraba todas” (estaba dirigida a público bien nerd).

Como pendejo desafiante me dijo que ya no la compraba porque se había puesto fome, a lo que yo inmediatamente reaccioné defendiendo mi revista a brazo partío. A la clase siguiente se puso a mi lado y mientras estábamos en la práctica me iba custionando algunos reportajes que habían sido publicados en la edición de ese mes… por lo que deduje que la compró solo para hincharme.

Así pasaron algunos días, hasta que se atrevió a invitarme a comer sushi. Luego de esa salida no nos separamos más, fue un perfecto amor de verano. Nos pasamos haciendo cosas, conversando de lo humano y lo divino, subíamos el cerro, me enseñó a meditar, leíamos libros de budismo y me interioricé en el mundo del rugby… Era choro esa especie de toy boy, y bien maduro pese a tener 8 años menos que yo.

Un día no llegó a clases, después de que en la noche me había ido a dejar a mi depa (Llevabámos tres meses juntos). Lo llamé y salió esa grabación maldita que te da la linda noticia de que usuario tiene su teléfono apagado o está fuera del área de cobertura … muy raro.

No me atreví ir a su depto y dejé que apareciera solo, mientras yo hacia esfuerzos por afirmar los pocos trozos de corazón que me quedaban… no era menor recibir un golpe así, después de haber terminado una relación larga con expectativas de matrimonio… Nadie puede hacerse humo de esta manera, es demasiada la falta de cariño y consideración.

Pasó una semana… y el día 8 de desaparecido llegó a mi depa con cara de funeral. Me dijo que se venía a despedir que al día siguiente se iba a vivir a Nueva Zelanda. Se disculpó por desaparecer y me dijo que no tuvo el valor de decirme que tenía planeado hace un año irse a vivir a ese país y que no disfrutáramos el tiempo que estuvimos juntos.

Me requete juró que su intención no fue ser egoísta y que se había enamorado de mí, razón por la cual fue ‘el hombre invisible’ esa semana, pues barajó la opción de quedarse en Santiago. Me propuso venirme a buscar en un tiempo más y hacer una vida en Nueva Zelandia a los que dije NO, pues estaba rearmándome de un fracaso sentimental.

No fui capaz de hablar mucho, cosa rara en mí, solo le expresé que me decepcionaba y que seguramente con el tiempo iba poder empatizar con sus razones de guardar silencio. Recuerdo que le desee éxito y le pedí que se fuera para llorar con mucha pena.

Luego de eso nunca más supe de él, hasta unas semanas atrás que lo vi pasar frente a mí, mientras me estaba estacionando. No lo podía creer. Tuve el impulso fue bajarme y gritar su nombre para que se detuviese, pero recordé que andaba de buzo, sin maquillaje, con un moño desordenado. En el fondo no lo hice porque no me sentí lo suficientemente bonita… que tontería!!

No me ha dejado de dar vueltas ese acto de absoluta cobardía e inseguridad, debería haberme atrevido… creo que a el le hubiera gustado…

Hice ciertas averiguaciones y supe que solo vino a ver a su familia y que ya se regresó… Me faltó coraje y no me quedará otra que vivir con el castigo de la duda… ¿y si hubiera gritado Mati?

Si quieres compartir alguna historia de soltera conmigo, no dudes en escribirme a amandaliossoltera@gmail.com

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