09 de 08 de 2016

#RELATOSDEUNASOLTERA: El es más guapo que yo

modelo

¡Me confieso inocente! Ya que por lo general soy yo la que genera situaciones, pero en este caso de verdad que yo no hice nada, aunque sea agosto y mi mejor amigo insista que a veces tengo actitudes de la gatita Carlota.

Mmmm puede ser que a veces sea así, porque me da por ponerme medio seductora, con vaivenes felinos para luego dar el zarpazo a alguna avecilla que se atraviesa en el camino. Sin embargo, insisto que en esta oportunidad no tuve la necesidad de moverme del escritorio.

La cosa fue así. Hace como 5 meses un tipo demasiaaaaado mino me envío una solicitud de amistad en Facebook. Cuando la recibí quedé un poco pa’ dentro, porque no entendía el porqué, pues no me conocía y no teníamos nadie en común.

Antes de “dar el sí” me puse a mirar todo lo que ponía en su perfil. Me pareció que era entretenido y con onda, independiente de las fotos que tenía donde en TODAS se veía guapo a rabiar. De verdad que no exagero, es que su 1.90 mt, piel canela, cabello castaño ondulado, ojos pardos, sonrisa perfecta, cuerpo hecho a mano y onda salvaje … no podían retratar otra cosa.

Finalmente “le ofrecí mi amistad”… obvio, desinteresada. Luego veía de vez en cuando lo que subía, pero nada más, hasta que empezó a dar “me gusta” a las fotos que yo ponía en mi muro, que no siempre eran de mí. Ahí me di cuenta que tanto ‘like’ no era tan desinteresado y más aún cuando se atrevió a escribir “linda” cuando publique una selfie con mi amigo del alma.

Me sentí como una miss universo, porque si un mino con esa facha lo hace, se convierte en el piropo más heavy que te pueden hacer, ya que debe tener un sequito de minas regias para regodearse.

Unas semanas después de ese súper cumplido, escribió una especie de pensamiento, pero no de esos ñoños lateros, sino que una frase corta que daba a entender que era bueno ir contra la corriente. Cuando la vi, le comenté que a veces eso cansaba.

Diez minutos después de mi “profunda intervención” me escribió por Messenger entregándome todo tipo de argumentos que hacían alusión sobre lo bueno de lanzarse en contra de lo establecido, ahora eso venía con el bonus track  ¿Me das tu numero de teléfono para llamarme y continuar hablando de este tema?.

Como la dama que soy omití eso último y objeté nuevamente sus puntos y así conversamos por un rato, hasta que debido a su insistencia “me vi obligada “ a entregarle mi numero telefónico, que, por supuesto ocupó de inmediato y hablamos por dos doras y media seguidas.

Cuando le conté a una amiga lo que estaba pasando me dijo que quizás era otra persona que solo se hacía pasar por él. Linda ella no me dio el mérito de ser atractiva para un mijito rico.

Al día siguiente en la tarde me escribe un whatsapp diciéndome que está cerca de mi trabajo y que quiere pasar a saludarme. Cuando leí eso mi reacción primera fue decir NO!  Me bajó una inseguridad desmedida, me confundí, me sentí fea, contrariada y poco merecedora de una conversa con un hombre tan lindo. No obstante, recurrí a mi oculta valentía y le dije: “ok, ven” a lo que respondió que en dos horas más estaría en mi trabajo. Yo no sé quien del cielo me ayudó, pero en dos horas más yo debía estar en un compromiso familiar fijado hace mucho tiempo.

Les cuento que haberme safado de ese encuentro me dio la sensación de alivio más grande del mundo… cosa bien estúpida a mis años.

Me escribió a la mañana siguiente invitándome un café a mediodía. Le dije que sí, porque no me quedaba otra, no podía estar con mi pendejería de sentirme inferior por una apariencia física. Así que me relajé y esperé más o menos tranqui, aunque igual me maquillé con más dedicación.

Y “llegó el momento” … cuando lo ví, efectivamente era él y toda su hermosura a cuestas que hicieron tambalear mis rodillas, ruborizarme y hablar más de la cuenta. En cambio él: relajado, mino, sonriente y cálido.

Me abrazó y me sentí un ewok, porque su metro noventa me cubrió por completo. Mire a mi alrededor y mucha gente miraba… es que “don mino” se roba todas las miradas.

Nos fuimos a tomar el café y mientras caminábamos las mujeres miraban sin pudor. También me miraban, pero para “sapear” quien tenía la suerte de acompañar a ese pedazo de cuero.

Llegamos al café y lo mismo, las chicas que me conocen esperaban que el se diera vuelta para hacerme con el dedo para arriba. Era muy gracioso!

Nos sentamos y conversamos por tres horas. Sin silencios incómodos y les contaré que esa inseguridad que tenía desapareció al instante en que sentí la sencillez de ese chico que sabe que es guapo, pero no presume ni se enfoca solo en eso.

Lo que pase después de ese encuentro sólo Dios sabe, ya que fueron de esas citas en que todo fluye, pero no sabes si hay atracción, si pinta para amistad o hay una intención de su parte oculta. Creo que es mejor seguir conociéndolo, siempre y cuando el me invite, porque yo no moveré un dedo, pues como saben mi corazón sigue siendo de ese internacional que tiene una ex del terror.

De todas formas salir con un espécimen de exportación, con todos los atributos en un solo cuerpo es una experiencia top, porque te hace enfrentar tus inseguridades y a la vez, te demuestra que NO tienes que ser una modelo para atraer a un minazo, sino que hay una energía que reflejas y que atrae a quien mira más allá de medidas perfectas y cánones de belleza de moda.

Si quieres compartir alguna historia de soltera conmigo, no dudes en escribirme a amandaliossoltera@gmail.com

1 comentarios

Constanza Peragallo

09 de agosto de 2016

Me encanto, es increíble como dudamos de nosotras mismas, no nos creemos capaces, y no solo en lo amoroso, debemos tomar en cuenta que el fisico como belleza estandarizada no existe, la inteligencia y la personalidad puede atraer mil veces mas, cada una tiene su encanto en lo diferente, mas allá de lo que pensamos como una "belleza tipica".

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