21 de 12 de 2015

LA LUCHA HOMOSEXUAL

pareja

La semana pasada oí a una de mis compañeras de psicología afirmar que las personas homosexuales padecen algún grado de trastorno o enfermedad mental.

-No es normal. –Dijo. –Y la anormalidad emocional constituye en sí misma una enfermedad.

Yo creí que la discriminación y los prejuicios hacia las personas homosexuales se habían reducido en un porcentaje considerable. Sin embargo, a mi compañera se sumaron varios otros alumnos.

-En qué están pensando… -Me pregunté sin atreverme a verbalizar ese pensamiento y simplemente guardé silencio. Qué ganas de haberlos mandado a todos a la mierda.

Se armó un debate que duró al menos media hora y el profesor guió la discusión de principio a fin. No hubo momento en el que yo no sintiese ganas de pararme e irme. La situación se hizo verdaderamente desagradable.

Al terminar la clase me fui a la casa enrabiado, me enfrasqué en una discusión con un taxista y llegué a dormir.

¿No habrá sido mucho? Pensaba al día siguiente considerando que las palabras de mis compañeros me habían afectado de sobremanera. Pero no, no había sido mucho, había sido suficiente. Y lo que me más me pesaba era el hecho haberme quedado callado ante tanta palabra necia y discriminatoria.

Tal vez debí haber sentido pena. ¿Acaso no es penoso que aún existan personas que vean a otras como seres inferiores? Sin embargo, yo sentí rabia.

Sé que estoy condicionado porque un tío al que yo quise como a un padre no soportó enfrentar la vida como una persona homosexual y terminó quitándose la vida. Claro que estoy condicionado porque conozco de cerca el sufrimiento de las personas diferentes y por sobretodo, estoy condicionado e influenciado porque yo también he sufrido.

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Después de mi clase de psicología mi compañera terminó por convencerme de que las personas homosexuales son anormales.

Pero son anormales porque sufren y son capaces de salir adelante,  son anormales porque logran ser capaces de enfrentar al mundo tal como son y superar el “qué dirán”. La normalidad, sin lugar a dudas, es no poder hacerlo.

Yo fui normal porque no me atreví a exponer mi punto de vista y superar el “qué dirán”. Las personas homosexuales, si no me equivoco, sí se han atrevido.

Ojalá todos tuviéramos el valor que tienen los homosexuales, ojalá fuéramos todos capaces de marcar la diferencia.

Ojalá fuéramos todos anormales.

@fjarmanete 

1 comentarios

JM

26 de enero de 2016

Que buena columna, bonita reflexión

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