16 de 11 de 2015

NO MÁS ANSIEDAD

12

Me fui a dormir pensando solamente en despertarme rápido. Me pasaba siempre. Fui al baño, hice pipi y tiré la cadena tres veces en el entretanto.

-Qué ansioso estoy hoy día. –Me dije tartamudeando incluso en mi pensamiento y me comí un poco las uñas.

Necesitaba hacer algo al respecto y entonces llamé a un doctor.

-Doctor. –Le dije. –Ya no sé qué hacer conmigo mismo. No sabe cuánto me cuesta disfrutar el presente por estar siempre preocupado.

-Venga a verme a mi consulta. –Me contestó y en cinco minutos yo ya estaba en la sala de espera.

-Señora. –Le pregunté a la secretaría cuando llegué. – ¿Sabe cuándo me va a atender el Doctor Fritzl? Mi nombre es Francisco Armanet, tengo 26 años, me gusta escribir y soy el hombre más ansioso del mundo. ¿Sabe cuándo me atenderá?

Ella me miró extrañada. –Pues tendrá que esperar, lidie con su ansiedad. –Me dijo y yo me fui a sentar nuevamente.

-¿Puedes parar de mover la pierna? –Me pidió otro paciente que había llegado antes que yo.

-Me cuesta. –Le contesté. Pero voy a tratar. ¿Te molestaría si entro al doctor antes que tú?

-Pues, claro que me molesta. Llevo media hora esperando.

-Media hora. –Pensé. –Qué diablos voy a hacer yo.

Esperé, esperé, esperé y cuando ya mis piernas estaban a punto de estallar, salió el Doctor Fritzl a recibirme.

Me puse de pie inmediatamente y ambos entramos a su consulta.

-Cuéntame, Francisco. Qué te aqueja…

-Doctor. Le pido disculpas pero tengo que irme.

-Francisco, acabas de llegar.

-Sí pero no aguanto más acá.

-¿Y dónde tienes que ir?

-No lo sé, ahí voy a ver, ya se me ocurrirá algo.

-Salgamos a dar una vuelta. –Me dijo

-Bueno, vamos. –Le contesté haciendo un esfuerzo enorme y salimos los dos a dar un paseo por la plaza.

-Doctor, no puedo estar en ninguna parte más de diez minutos, usted ya lo vio. Hago todo antes de tiempo, y estoy constantemente pensando en qué haré más tarde. ¿Habrá cura para mi problema? Dígamela, dígamela, dígamela, dígamela.

-¡Tranquilo, Francisco! Estás con espasmos.

-Ayúdeme, entonces. ¡Por favor!

-Hay una sola manera. –Me dijo.

-Cuál es esa, Doctor.

-Esperar.

-¿Ah? ¿Esperar? ¿Esperar hasta cuándo? ¿Esperar cómo? ¿Esperar qué cosa? ¿No se da cuenta que eso es justamente lo que no puedo hacer?

-De nuevo los espasmos… -Susurró él hombre sacándose los anteojos lentamente.

-Francisco. –Me dijo.

Es más simple de lo que crees. La vida a veces se trata de hacer esfuerzos, y los esfuerzos dejan de ser esfuerzos cuando ya comenzaste a hacerlos. Luego van haciéndose naturalmente e incluso comienzas a disfrutarlos. Te condicionas creyendo que tu ansiedad es algo externo que no puedes controlar. La ansiedad la llevas tú, y por eso, eres tú quien puede manejarla. No te voy a dar otra hora, no haremos terapia, y mucho menos te daré remedios. Todo lo que necesitas saber ya lo sabes. Vete y haz la diferencia, Francisco. Cuenta una historia distinta.

La verdad es que lo que me dijo el Doctor Fritzl me dio pena. –Ojalá fuera tan fácil. –Pensé, pero a pesar de la resignación, decidí hacer un pequeño esfuerzo e irme caminando hasta mi casa. Dejaría el auto ahí y me iría a pie.

Caminaría horas y me costaría. Tal vez pensaría en volver rápidamente al auto y mandar todo nuevamente a la cresta. Pero no lo haría. Estaba seguro que no lo haría.

Di el primer paso hacia mi casa profundamente nervioso y la primera media hora de viaje fue terrible Me dieron ganas de partir corriendo para llegar rápido, pero me obligué a no hacerlo, e incluso, caminé más lento aún.

De pronto, casi automáticamente, miré para atrás y vi que ya había avanzado un par de kilómetros. –Al menos está funcionando. –Pensé y di un nuevo paso con más fuerza y firmeza.

Observé todo lo que había a mi alrededor y vi niños corriendo por las calles, autos detenidos en un tráfico caótico, árboles plantados y quietos hace cientos de años…

Observé todo lo que había a mi alrededor y vi que los pájaros volaban libre y tranquilamente. Caminar comenzó a hacerme sentido.

Me compré una bebida, me puse los audífonos y escuché la música que más me gustaba. Conversé con un viejo amigo que me encontré en la calle y me gustó una mujer muy linda que pasó en bicicleta. Ya caminaba libremente.

Estuve tres horas andando, pero el tiempo pasó volando y fueron, probablemente, las tres horas más disfrutadas de mi vida.

No me di ni cuenta y yo ya había llegado a mi casa…

2 comentarios

Constanza

19 de enero de 2016

Me siento muy identificada, creo que somos varios quiénes vivimos en el futuro en vez de estar pendientes del aquí y ahora, aún cuando nos toca vivir experiencias que generan un cambio en tu futuro y que tú desempeño depende de tal paso. Saludos !

Margarita

17 de noviembre de 2015

A mí me pasa lo mismo, soy tan ansiosa que a veces no puedo vivir el presente como quisiera. Gracias por compartir tu experiencia, nos llega a todos! Saludos

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