02 de 11 de 2015

EL PODER DE CAMBIAR

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Llegó un momento en mi vida en el que sentí que ya no quedaba nada más por hacer y entonces me abandoné a mí mismo. La historia es personal pero corre para todos nosotros por igual.

-¿Cómo hacerlo? –Me preguntaba a ratos cuando la voluntad y la esperanza regresaban a formar parte de mis pensamientos. Sin embargo, yo creía que ya era muy tarde.

Estuve semanas, meses y más de una década, sumergido en un estilo de vida que no le desearía ni a mi peor enemigo.

-Tienes veinticinco años, cómo es que te estás rindiendo ahora. No sabes cuánta gente daría la vida por tener la oportunidad que tienes tú en este momento. –Me dijeron hasta el cansancio todas las personas que me querían, pero para mí nada era suficiente.

Estuve en un hoyo, y no saben lo profundo que era el hoyo, durante mucho tiempo. Pero la verdad es que yo no quería salir, pues creía que sería imposible.

Hace dos años, cuando lo que yo vivía estaba a punto de matarme, mi familia tomó la decisión más dolorosa que puede tomar una persona por otra: quitarle la libertad.

Y claro, en ese momento yo creí que me estaban robando lo único que realmente tenía, pero la verdad es que yo no era libre desde hace muchísimo tiempo.

Sentí rabia, angustia, miedo, desesperación, impotencia, y probablemente todas las emociones que los seres humanos desearíamos no sentir nunca. Pero fue justamente eso lo que me hizo darme cuenta que había tocado fondo y que, por lo tanto, debía hacer algo al respecto. En ese momento comenzó mi cambio. Un cambio que no termina nunca.

Todas las personas, sin excepción alguna, hemos vivido el dolor. Y nuestro dolor, por ser propio, es el más profundo que puede haber. Nadie lo ha vivido por nosotros, y, afortunadamente, nadie más que nosotros puede salir de él a contar una historia diferente para que cuando el sufrimiento vuelva (porque siempre vuelve) tengamos la posibilidad de decidir si queremos quedarnos ahí, determinados por lo que nos ha tocado vivir, o bien, darle un vuelco a la historia y sacar de cada crisis una oportunidad.

Es fácil sentarse en la terraza este día domingo primero de noviembre a escribir acerca del dolor y de lo importante que es sacarle provecho, tomándome un vaso de jugo de naranja helado mientras miro las flores y los árboles del jardín de mi casa. Pero la verdad es que pasó mucho tiempo en el que lo único que yo miré era la mierda y la oscuridad, y por eso hoy puedo hablar acerca del sufrimiento con propiedad. Todos podemos hacerlo, porque todos, a nuestra manera, hemos sufrido.

Quienes hemos tenido la suerte de equivocarnos sin morir en el intento tenemos el deber de hacer y contar una historia diferente. Porque lo que no nos mata, no siempre nos hace más fuerte. A veces puede ser demasiado grave.

El viernes que recién pasó terminé un proceso de rehabilitación que duró más de un año y medio y que me cambió la vida. Tuve la suerte de poder vivirlo y la fortaleza para darle un sentido.

Esto no acaba nunca, pero yo logré algo que muy pocos logran y ya estoy contando una historia diferente.

Le doy gracias a mi familia, a mis amigos, y a Blanca. Sin ustedes esto habría sido imposible.

@fjarmanete 

13 comentarios

Paula

09 de enero de 2016

EXELENTE columna y gran testimonio , un ejemplo para miles de jóvenes que están en esa situación y creen que no lograran superarla. Francisco eres lo mejor !!!

H.

15 de noviembre de 2015

Leyendo varios artículos y columnas.. Me encontré con esto y con el protagonista de esta historia que conocí en mi niñez...me alegra que hayas salido adelanté que no llegaste a tomar una decisión sin retorno, sin lugar a duda todos vivimos diferentes dolores y es verdad ese dolor es de uno, y así mismo esta en uno mismo poder superarlo o aprender a vivir con el, saber salir adelante y volver a sonreír..saludos y que estés bien ;)

JOSSY

08 de noviembre de 2015

TODO EN LA VIDA SE PUEDE CON PERSEVERANCIA Y FE... MUCHAS FELICITACIONES POR TU GRAN CAMBIO, Y COMO TODO EN LA VIDA,ESPERO QUE SIGA CAMBIANDO AUNQUE AVECES DUELEN LOS CAMBIOS. SIEMPRE DEJAN ALGO QUE NO OLVIDAMOS.

Melany

04 de noviembre de 2015

seco maximo

Monica

04 de noviembre de 2015

Eres lo máximo!! Te admiro!!

JOSE

03 de noviembre de 2015

ÍDOLO, un grande, te deseo siempre lo mejor.

José Tomás C

03 de noviembre de 2015

Grandes palabras. Que bueno que tienes las cualidades que se requieren para salir adelante y sacar provecho de esas experiencias. Saludos!

M

03 de noviembre de 2015

eres un gran ejemplo fran! y eres capaz de lograr y superar todo lo que te propongas! no tengo ninguna duda!

Josefina

02 de noviembre de 2015

Buenísimo primo, eres un gran ejemplo para todos! Gracias por compartirlo

B.

02 de noviembre de 2015

Gracias a ti, por haberlo hecho posible.

Individuo común

02 de noviembre de 2015

Francisco, tu historia me da ánimo para seguir adelante y vivir con más energía que nunca. Tú, ya decidiste hacer el cambio y diste ese salto de fé, ahora te toca vivir y aprovechar esta oportunidad que tú mismo te quisiste dar! Un abrazo

Victoria

02 de noviembre de 2015

Que lindo como cuentas la experiencia... Felicitaciones por tus escritos, columnas y cambio de vida!

Ignacia

02 de noviembre de 2015

Que buena columna!!! Me hiciste llorar!!!! No fue facil pero pucha que eres fuerte, no todos lo logran! Te quiero

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