03 de 08 de 2015

TARTAMUDO Y A MUCHA HONRA II

dancing

¿Has probado hablando con bolitas en la boca? ¿Por qué no tartamudeas cuando cantas? ¿Cómo lo haces con las mujeres? ¿Viste “El Discurso del Rey”?

Oigo esas preguntas a cada rato y pienso en lo bueno que es tener tema de conversación, pero luego recuerdo que tengo que responderlas y todo se vuelve un poco frustrante.

Cuando era chico y no usaba celular,  debía llamar al número fijo de la casa si es que quería ubicar a algún compañero de curso. Pero por desgracia siempre contestaba la nana.

-¿Aló? –Decía ella, y un silencio largo y profundo se apoderaba de la llamada. Era yo, una vez más, tratando de escupir las letras desde el otro lado del teléfono a como diera lugar.

-¿Aló? –Volvía a preguntar, y si es que algo me iluminaba, alcanzaba solamente a soltar la letra “A”, llamando aún más su atención.

-¿Aló? ¿Aló? ¿Aló? De nuevo son estos cabros estúpidos que no se aburren de hacer pitanzas. – Se quejaba finalmente y cortaba el teléfono de la misma manera en la que un niño enojado da un portazo. Pero yo aprendo rápido, asique le pedí a mi hermano que él hiciera todo ese desagradable trámite y me pasara a mi compañero una vez que este hubiera contestado.

Algunos años más tardes me vi a bordo de un avión en un vuelo directo a Washington D.C. a formar parte de un programa especial que prometía curar mi dificultad en el habla. Recuerdo que me paseaba por las calles frías de la capital norteamericana imaginando que a mi vuelta a Chile daría los más extendidos discursos en la universidad, que sería un audaz seductor con las mujeres, y que dominaría el mundo con la retórica.

-Hola. –Me saludó en inglés mi compañero de pieza en el hotel, otro tartamudo empedernido en busca de algo de fluidez.

-Hola. –Le contesté yo. -¿Sabes cómo funciona esto del tratamiento?

-Sí, claro. Yo te ayudaré con lo que necesites, esta es la sexta vez que lo hago.

¿Sexta vez? Pensé. ¿Este tipo que tartamudea como una ametralladora ha hecho el tratamiento seis veces? Ahora sí que cagué.

En el primer día de terapia hicieron que todos nos presentáramos frente a una cámara con el fin de registrar los cambios para hacer un “antes y después” al término del proceso. No olvidaré nunca a un señor de alrededor de cincuenta años que verdaderamente no podía hablar. Fue triste ver cómo a veces el sacrificio no trae consigo muchos resultados, y dejándome de bromas por un momento, siempre creí que él podría haberse comunicado mucho mejor con las manos, como los mudos, pero también imagino que resignarse a esa posibilidad debe ser muy doloroso.

Mi estadía en Washington terminó siendo tan corta como infructuosa. Finalmente el tratamiento fue una farsa, pero creo que la desesperación hizo que todos diéramos el intento.

Volví a Santiago tal cual como me fui, pero con una historia muy entretenida para contar. Y al escribirla lo disfruto mucho.

Mujeres… ¿Lo que nos pidan podemos? Ricardo Arjona no sabe lo que canta.

Entré a una fiesta y la vi bailando. Era una pecosa preciosa que captó mi atención de inmediato. La música sonaba fuerte y eso jugaba a mi favor, sólo debía sacarla a bailar y de ahí en adelante camuflar mi tartamudez con el ruido y la oscuridad.

-¿Bailamos? –Le pregunté de corrido.

-Dale, bailemos. –Me contestó.

pareja

Comencé a moverme contento pero algo robótico, y aunque sé que una buena conversación siempre es vital, me carga hacerlo mientras bailo, pero era muy linda y yo no quería perderme la oportunidad de conocerla.

Se veía interesada, y para mi sorpresa, fue ella quien comenzó a guiar el dialogo. Me hacía preguntas cada cinco segundos y sinceramente yo iba bastante bien, casi ni se notaba que era tartamudo. Sin embargo, sabía que no podía permitir que sólo ella hablara.

Aquí voy. Me dije a mí mismo y acerqué la cara a su oreja fingiendo que lo hacía para que me oyera mejor, cuando lo que en realidad buscaba era que no me viera la cara si es que tartamudeaba.

En ese preciso instante, cuando tenía la boca casi pegada a su oído, los nervios me traicionaron y las palabras nuevamente se quedaron sólo en mi cerebro y no en mi voz.

Habla, tarado. No puedes estar cinco minutos pegado a su oreja sin decirle nada. Me ordenaba hacia mis adentros, hasta que ella se alejó un poco y me dijo.

-¿Qué? No te oigo nada.

-No. –Le dije. -No eres tú que no oyes, soy yo que tartamudeo. –Añadí, sin saber bien por qué lo había hecho.

-¿En serio? ¡Qué tierno! ¿Y siempre has tartamudeado? ¿Eso tiene cura?

Las preguntas siguieron durante toda la noche.

¿Has probado con bolitas en la boca? ¿Tartamudeas cuando cantas? ¿Viste “El Discurso del Rey”?

No todo es tan malo después de todo, pensé disfrutando lo que estaba viviendo. A fin de cuentas, al menos tengo tema de conversación…

@fjarmanete

22 comentarios

Millisent

13 de septiembre de 2015

quizás parezca un poco patudo de mi parte pero no puedo evitar preguntar si eres soltero? XD

Millisent

13 de septiembre de 2015

Primera vez que leo tu columna y ya me conquistaste, eres muy tierno de verdad y me encanta la manera en que puedes transmitir tus sentimientos :)

Carlitos Lobos

01 de septiembre de 2015

Viejito esta genial...

Paula

22 de agosto de 2015

ME ENCANTA !!! Transmite !! cada sensación y cada situación como estarla viviendo . En su lenguaje suelto y juvenil y con un humor que suelta risas

Brian

07 de agosto de 2015

Que buena columna, me cayó la lagrima de la risa con la historia de las llamadas a los amigos! Espero ver más!

Rafael

07 de agosto de 2015

Buenísimo! Me cagué de la risa! Muy buenas experiencias para contar tan buenas historias.

baltazar

07 de agosto de 2015

jajaja notable conclusión! de paso perdona de corazón la risa, pero así, tal cual como lo dices, logras expresar y transmitir ambas y más sensaciones ("tragi-cómico"). Muy buena! .. felicitaciones.

baltazar acuña

07 de agosto de 2015

jajajaja una conclusión notable! perdona de corazón la risa, pero así, tal cual como lo dices, logras traspasar esas dos cosas "tragi-cómico". Muy buena! Felicitaciones.

pancha

07 de agosto de 2015

Me hiciste reir, me llamaste mucho la.atwncion.. Porque no se termina la historia :( Espero ver más artículos tuyos

Martin

06 de agosto de 2015

Bueno, bueno.... quedé con las ganas de saber cuáles fueron las otras preguntas e impresiones de la pecosa!

Carmen

05 de agosto de 2015

Me gusta leer tus anécdotas y es que bueno saber que ahora puedes ver el lado positivo :)

Rosario

05 de agosto de 2015

excelente columna

Rosario

05 de agosto de 2015

Excelente columna!

Josefina

04 de agosto de 2015

Excelente

RAFAEL JOSE

04 de agosto de 2015

Buenisimo

Francisca Prat

04 de agosto de 2015

Seco!!

Adriana

03 de agosto de 2015

Gracias por compartir francisco! escribi muy bien asique sigue expresándote por este medio, besos!

Fran Zuniga

03 de agosto de 2015

Me gustó. Logré imaginar totalmente cada una de las escenas. A pesar de que el el tiempo que transcurre en el relato es corto (2 canciones bailando?), me dejó con ganas de leer más pero tmb con ganas de saber más de él, porque un tartamudo no sólo es tartamudo, es persona. Danos un poco más de pistas para entender las anécdotas y las historias que este personaje nos va a contar!

catalina

03 de agosto de 2015

Excelente!! Muy buena columna, quiero seguir leyendo mas!!!

Francisca

03 de agosto de 2015

Personas como tú son las que me permiten mantener la esperanza y la fé en la humanidad! Un ejemplo de actitud frente a la vida, sigue deleitándonos con tus desventuras y siempre, a mucha honra!

Ignacia

03 de agosto de 2015

realmente te encuentro impresionante! cada columna mejor que la otra, espero seguir leyendo mas!

Josefina

03 de agosto de 2015

Me gusta mucho tu dinamismo y como logras llegar a las personas con lo que escribes! Espero seguir leyendo más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Lo último