20 de 07 de 2015

Tartamudo y a mucha honra

tartamudo

Pasé años rogándole a Dios que me quitara la tartamudez de encima. Diosito, hazme cojo, hazme gordo, hazme tonto, pero por favor haz que por una vez en mi vida pueda hablar como lo hace el común de las personas. Sin embargo, los rezos nunca surtieron efecto.

Soy tartamudo desde que tengo memoria. Me pongo rojo, arrugo la cara, inflo los cachetes, y la verdad es que llega a ser ridículo. No por nada la gente se ríe. En el colegio me decían el “Yoyo”. Los profesores me rajaban en las clases de lenguaje, y las presentaciones orales eran realmente una tortura china.

He probado con cuanta terapia existe. A los cinco años comencé a ir al fonoaudiólogo, recuerdo que ese pobre hombre que inicialmente vio en mí un desafío, terminó rindiéndose ante una franca misión imposible. Ejercicios de respiración, trabalenguas, manejo de ansiedad. Pero nuevamente, nada dio resultado.

Anécdotas tragicómicas tengo varias, pero de todas, la que más me ha llamado la atención fue la vez que fui garzón en un elegante restorán de Santiago. Aquella fue de principio a fin una aventura totalmente indeseada.

Un día preparamos un almuerzo especial para los ejecutivos de un banco grande, yo sabía que tenía que trabajar bien y por eso puse todas mis energías en olvidar mi tartamudez y hacer la mejor labor posible.

En el cocktail el chef me entregó una bandeja con canapés y me pidió amablemente que los ofreciera a las personas que conversaban de pie formadas en círculos al interior del restorán.

-Cuando te acerques, les muestras la bandeja y repites el nombre de los canapés para que ellos sepan lo que van a comer. –Me señaló.

-Perfecto, ¿cuál es el nombre? –Le pregunté.

-Pâte de crevettes mayonnaise –Me contestó.

Y entonces caminé torpemente hacia los ejecutivos repitiendo la frase en francés pâte de crevettes mayonnaise una y otra vez en mi cabeza.

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Al llegar al círculo que conformaban distendidamente los clientes, emití un bruto sonido para que notaran que yo estaba ahí y se dieran vuelta a degustar la comida, y ellos así lo hicieron. Justo cuando se giraron hacia mí, abrí los labios y comencé a tratar de pronunciar la frase que me había indicado el chef unos minutos atrás, pero las palabras no me salieron.

Como lo hago siempre, me puse rojo, arrugué la cara, inflé los cachetes, y, sin embargo, no dije una sola sílaba. Mientras todo esto ocurría, los comensales me miraron extrañados y simplemente sacaron los canapés de la bandeja para llevárselos a la boca.

Algunos dijeron gracias, y luego todos volvieron a girarse hacia el interior del círculo dándome la espalda y sin saber que yo estaba metido en una encrucijada terrible. Ya sin nadie a quien hablarle, permanecí inmóvil tratando de expulsar, a toda costa, la maldita frase “pâte de crevettes mayonnaise”, pero finalmente no me quedó otra que retirarme rendido y seguir probando suerte con los otros grupos de clientes que conversaban dentro del lugar.

Así me pasé todo el almuerzo dando vueltas por el restorán batallando solitariamente contra mi peor enemigo: la tartamudez.

En primer año de universidad, cuando ya me veía con frecuencia llorando en los baños antes de las disertaciones, y la situación empezaba a hacerse insostenible, decidí ir a Estados Unidos a formar parte de un tratamiento intensivo junto a otros cincuenta tartamudos de todas partes del mundo. Era un circo en el que nosotros los pacientes, luchábamos palabra a palabra por terminar las oraciones lo antes posible. Pero la verdad es que con suerte alcanzábamos a presentarnos. Nombre, apellido, y fin.

Esa experiencia, aunque tan cruda como cierta, permitió que yo casualmente me diera cuenta de que soy una persona muy afortunada. Sí, soy bien tartamudo. Me cuesta hablarles a las mujeres, a veces no me seleccionan en los trabajos que más me gustan, paso malos ratos y muchas vergüenzas. Pero lo mío no es nada al lado de lo que tienen otros.

Mi tartamudez no disminuyó un ápice, y por supuesto tampoco lo hizo mi angustia, hasta el día en que descubrí que la mejor manera que existe para sobrellevar esta curiosa singularidad, es aceptarla, asumirla, y entender que probablemente, o no, me acompañará toda la vida. Pero da lo mismo.

No me importa nada porque sé que hoy no sería la persona sencilla que soy si no fuera por mi tartamudez. No habría aprendido que todos tenemos nuestras pequeñas heridas y que nunca debemos reírnos de quien tenemos al lado, justamente porque no sabemos si es que esa persona ha sufrido, si es que la han molestado hasta el cansancio, o si es que tal vez ha llorado en los baños porque no sabe cómo diablos superar la adversidad que tiene en frente.

Hoy no le rezaría un segundo a Dios para pedirle que me quite la tartamudez, porque hoy no cambiaría la humildad y el crecimiento personal que he obtenido gracias a ella por nada del mundo, y mucho menos por una insignificante dificultad para expresarme.

Después de veinte años de vergüenzas y malos ratos, puedo decir por primera vez, tartamudo y a mucha honra.

@fjarmanete

 

44 comentarios

angela gomez

07 de octubre de 2015

hermosas palabras, me encantaron y me hicieron sentir muy emocionada, yo tengo un hijo tartamudo, y lo he llevado a fonoaudiologos, etc,el es maravilloso, y tambien sera un ejemplo, como tu.

Vale opazo

30 de agosto de 2015

Que grande amigo! Buenísima columna Orgullosisisima de ti ! Gran escritor que tenías guardado

Dámaso García

26 de agosto de 2015

Quizás un tartamamudo no habla a la velocidad normal, pero Dios les puede dar un talento especial para escribir con una sensibilidad especial.

mariela

20 de agosto de 2015

Que expresiones mas sinceras y motivadoras,eres genial y un ganador del sistema ,suerte!!

Amaya

17 de agosto de 2015

Que linda tus palabras!!! vi tu foto de perfil eres hermoso!!! te imagino tan tierno!!!! suerte !!1 un beso tienes polola????

cony

10 de agosto de 2015

Hola!!!! Que gratificantes tus palabras.... pero creo que a pesar que nosotros " digamos somos felices y que damos gracias por ser tartamudo como en tu caso", me imagino que creciste con "trancas", tal vez en iniciar relaciones amorosas o en otros aspectos??? Creo, que es bueno tu autoconvencimiento,,, pero en tu vida personal es tan así? En mi caso yo siempre fue una mujer " fea" cuando era adolescente los hombres ni la hora me preguntaban... sumado a que era poco tímida... y lo peor, mis amigas tenían mil pretendiente...se perdían en las fiestas con sus novios... y yo mirando como siempre fui la fea... y ahora mas vieja no puedo "agradecer a la vida porque fui fea", al contrario, crecí con muchas trancas me cuesta iniciar relaciones amorosas, me es difícil creer que un hombre se fije en mí... por eso valoro tus palabras... pero creo que te mientes a ti mismo

Benjamin enriquez

02 de agosto de 2015

Que grande francis! Desde ya esperando la proxima! Un abrazo y espero salgan muchos mass!

Fran Reyes

27 de julio de 2015

Lo que te falta de uno te sobra de otro! Felicidades Francisco, voy a seguir leyendo!

Hugo

26 de julio de 2015

Los que tartamudeamos sabemos lo mal que se pasa a veces, pero no queda otra que seguir adelante. Excelente columna compadre siga y no pare escribiendo!!

Bernardita Fernandez

25 de julio de 2015

Me parece un acierto el enfoque de este testimonio.muy ejemplificador!. Un aporte la visión y la búsqueda de lo positivo en lo que muchas veces pensamos que es un defecto que solo genera pensamientos negativos!. Felicitaciones!!

Pilar Sabaj

23 de julio de 2015

Qué reconfortante saber que de los defectos se aprende a ser mejor persona Muy valiente lo que escribes.. Te felicito!

Joaquín N

23 de julio de 2015

Grande Primo! Simplemente un crack todo un ejemplo, espero nuevas columnas! Un gran abrazo.

Francisca Silva

22 de julio de 2015

Que linda columna Francisco, espero que muchos se den los minutos necesarios para leerla. Siento que exponer esta experiencia desde el lado positivo que tu haces, genera energía en nosotros para atinar con lo realmente importante en la vida... Muchas gracias, Te felicito!

Pilar

22 de julio de 2015

Te felicito por tu fortaleza, me gustó muchísimo tu columna. Quiero leer más!!!

Ivette Karina Cariñe Miranda

22 de julio de 2015

En todo momento dije este joven estoy segura que saldrá adelante, pero jamas pensé que seria mi niñito mañoso y mal genio, claro detrás tuyo había un gran hombre;valiente para haber luchado con este pesado problema....pero que en realidad no lo es, eres un grande Francisco,eres un muchacho bueno, ...te quiero mucho.Realmente un gustaso haber leído este texto, me impresiono y me puse feliz.

ines

22 de julio de 2015

Talvez lo tuyo no es lo oral, pero si lo escrito. Te felicito muy buen articulo

Juan Pablo Armanet

21 de julio de 2015

Panchito, al principio creí que era un testimio de otra persona, al ver que fuiste tu, me quede con la boca abierta, me impresionó tu testimonio. Felicidades por tu valentía. Un gran abrazo.

Melisa

21 de julio de 2015

Excelente columna!. Hoy en día lo que escasea es la empatía, el colocarse en los zapatos del otro; y tus palabras colaboran aquello, se siente tu sentir y uno logra identificarse. Éxito y que vengan muchas columnas más !!!.

Jfpalma

21 de julio de 2015

Genio mi hermano hore

CHAN

21 de julio de 2015

que grande mi hermano! me imagino este texto leido por ti y suena incluso mejor. .

pitersens el loco

21 de julio de 2015

Maestro Un gusto leerte, y como dicen mas arriba, representas a todos de una u otra forma. excelente columna!

Sophy

21 de julio de 2015

La vida nos enseña que desde nuestras áreas que consideramos que son una debilidad o un aspecto a mejorar, podemos con perseverancia y conectando con nuestro interior transformarla en una fortaleza. El ser tartamudo te limita solo en en la mente porque las palabras que dices y que escribes están conectándose con tu yo interior. Mil gracias por hacerme reflexionar y por el tremendo regalo que nos das tu vivencia.

Fernanda

20 de julio de 2015

Me encantó la historia! Finalmente, aceptarse a uno mismo es lo mas importante, es un gran alivio! Felicitaciones!

Francisco

20 de julio de 2015

Gracias a todos ustedes por leer!

Maria ignacia

20 de julio de 2015

Me encanto tu historia y tu columna! Espero leerte denuevo!

Magdalena

20 de julio de 2015

Buena columna, me reí mucho con la historia de los canapés. Es valioso tu sentido del humor.

Carolina

20 de julio de 2015

Te entiendo perfectamente, a mi me pasa lo mismo aunque existen periodos q desaparece pero vuelve, es parte de mi y si, uno desarrolla mas lo emocional, mucha observación, colegio disertaciones terrible, horrible un desastre... pero llega un punto q uno lo acepta es parte de ti, Felicitaciones, me encanto , un abrazo

María Paz

20 de julio de 2015

Buenísima! Me encanto la columna, espero que nos sigas sorprendiendo con más!!

Alejandra

20 de julio de 2015

Muy linda historia, nos enseña aprender a aceptarnos y querernos con nuestros defectos.

Francisco Vergara

20 de julio de 2015

Que linda historia de crecimiento personal. La tartamudez del columnista lo llevó a lograr la mas grande de las virtudes.."La humildad; esa flor que os es tan querida" Además, su pluma fina y delicada, mas que compensa su dificultad para expresarse de manera verbal.

Lucas

20 de julio de 2015

Excelente historia. Da una gran enseñanza

José Tomás

20 de julio de 2015

Muy conmovedora la columna, se agradece al autor de compartir algo tan personal. Espero poder leer más de tus columnas por este medio. Saludos cordiales

Antonia

20 de julio de 2015

Que buena Francisco! Me encantó!!!

Cami

20 de julio de 2015

Que buena columna! Que ganas de leer mas.. Ganas de seguir leyendo!

Lucas

20 de julio de 2015

Excelente historia, da una gran enseñanza

Bárbara

20 de julio de 2015

Muy buena columna y profundo mensaje, qué ganas de leer más de estos temas! Felicitaciones al columnista.

Martin

20 de julio de 2015

Empatizo y de cierta manera ocurre lo mismo con los tics nerviosos. Ojalá todas esas personas lo miren desde esa arista.

Cristian

20 de julio de 2015

Expresiva y encantadora muy bueno

Ignacia

20 de julio de 2015

Muy buena columna!!! Voy a estar esperando mas!

Josefina

20 de julio de 2015

Muy buena, espero la próxima!

Diego

20 de julio de 2015

Increible, felicitaciones al escritor!!

Jorge

20 de julio de 2015

Te felicito compañero!

Gustavo

20 de julio de 2015

Sssssssseco hore! Buenísima columna, de una u otra forma nos representas a todos.

Blanca

20 de julio de 2015

Me encantó!!! Me reí mucho.

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