07 de 05 de 2015

Serena Abroad: Salir con un vegano

vegi

No es que sea carnívora, de hecho rara vez la cocino, pero de vez en cuando no le hace mal a nadie -pienso. También estoy completamente a favor de los vegetarianos, total a cada uno lo que le plazca. Ahora bien ¿Los veganos?

Nunca me había preocupado mucho esta gente que se priva de comer productos animales, hasta que me topé con uno. Casi dos metros de altura, unos ojos verde claro que se podría nadar en ellos y el sexapeal del típico alemán berlinés. Casi todo lo que uno podría soñar, hasta que el tópico de las comidas se instaló en nuestros encuentros.

Mr. Green me comenta el veganismo es una alternativa ética y sana al consumo y dependencia de todos los productos de origen animal… Suena más que lindo pero, un momento ¿Tampoco comen miel, queso o incluso gelatina? Mientras él se enfoca en lo que sí puede comer, yo me imagino un desayuno en su casa; nueces, frutas y uno que otro de sus panes veganos. La verdad no sería tan difícil adaptarse. Además, sus besos no tienen nada de “éticos o sanos” y con eso hasta me podría convertir al veganismo.

Luego de que nos hemos conocido bastante, y en vista de que los últimos encuentros fueron más que apasionados, me decido a visitar la mansión verde. La verdad es que el par de mojitos que nos tomamos antes casi que nos empuja a seguir la fiesta en otro lugar. Su departamento no delata ningún problema, aunque no me atrevo a entrar a  la cocina por miedo a que no me guste lo que ahí se esconde. Si todo sale bien ahora, es posible que me convierta al veganismo, aunque así arriesgue ser desheredada de mi casa.

Empezamos bien, los juegos en el sillón prometen bastante, hasta que Mr. Green me dice que los mojitos lo tienen en las nubes. Sólo fueron dos, pienso yo, pero él me confiesa que que además de vegano no consume alcohol y que sólo cedió a él en vista de que parecía importante para mí. Entonces además de carnívora, ahora resulta que también parezco alcohólica. Forzosamente la sesión se detiene.

No por todo lo sucedido, sino más bien porque un nuevo e importante antecedente sale a escena. Mr. Green no contaba con un tamaño muy halagador, además de ello, difícilmente se mantenía arriba. Si bien he enfrentado esta situación antes, nadie sabe cuál es el mejor procedimiento.

Decido empezar acusando al alcohol ¡Maldito brebaje! Capaz de sabotear a los más hábiles, cómo no iba a atacar a uno que además no está a acostumbrado a beber… Sutilmente Mr. Green me detiene, no es la primera vez que le pasa y al contrario ya ha desarrollado técnicas para revertirlo. Entre ellas uno que otro juego y accesorios…

Me quedo esa noche, y a la mañana siguiente corroboro en carne propia -¡Disculpando la expresión!- de que no es el alcohol el culpable. Él en cambio me consuela y asegura que ha tenido parejas antes y es sólo cosa de acostumbrarse, hay veces que funciona como hay otras que no.

Nada que la relación y el día a día no puedan solucionar. Luego del desayuno, donde los frutos secos y los granos abundaron, me voy a mi casa pensando. Una cosa es que pueda suprimir algunos alimentos de mi dieta, pero otra muy, muy diferente, es erradicar algo que es completamente sano y ético en mi rutina. Mal que mal yo como carne y de verdad disfruto de ello.

@serena_libre

2 comentarios

Cary

13 de mayo de 2015

Jajajaja¡¡¡ Siempre me haces reír. Me encantan tus historias

Bernarda Mondvas

08 de mayo de 2015

Nica...jajjajajjaja ni por muy alto ni ojos verrrrdes!, hay cosas que me encantan en la vida, y una de esas es la carne roja a punto :P

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