30 de 04 de 2015

Serena Abroad: ¡Pobres hombres!

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De verdad lo pienso, pobres tipos que tienen que lidiar con todo lo que pasa en nuestras cabezas. El hombre de las cavernas sabía exactamente cuál era su rol en la sociedad; salir a cazar para proveer de alimento, mantener la seguridad dentro de la cueva y procrear.

Le agregas a eso un par de cervezas, canales pagados de fútbol y vaya que tenemos un hombre feliz.

Pero la culpa no es de ellos. En algún momento a las mujeres se nos ocurrió que quedarnos en la cueva era aburrido. Que no sólo estamos hechas para traer críos al mundo, ni mucho menos destinadas a sufrir porque el cavernícola de Picapiedras no nos da ni bola.

Hoy en día las féminas quieren igualdad; caminar hacia la evolución con paridad de sueldos, no perder el trabajo porque estamos embarazadas, tomar decisiones sobre el propio cuerpo, sin que se me culpe o juzgue ¡Sí señores!

Eso en el papel suena súper lindo, pero cuando estás en una cita, con el galán de los galanes, llega la cuenta de la cena y ¡Paf! Mister perfecto pide que dividan el total. No conforme con eso, hasta las chauchas del supermercado hay que compartirlas. Convenzo a mi novio de ver una de esas películas mamonas y lo pillo sollozando al final. Nada es más tierno que ese momento, hasta que descubro que mi galán puede llorar mucho más fuerte que yo… ¡Pobres hombres!

Hoy en día les pedimos que sean sensibles pero no puedo evitar mandar un whatsapp a mi mejor amiga comentando sus llantos. O ese incómodo momento en el ascensor, cuando tú ilusamente crees que te van a dejar pasar primero por ser una mujer.

Para qué hablar de cargar con una maleta pesada en el tren, por mucho show que hagas nadie se va a parar a ayudarte a subirla. Y el colmo de los colmos, conoces a uno de estos metro sexuales que no pueden ser más minos, completamente depilado y musculosos. Tus hormonas a más no poder hasta que mister músculo te pide tu pinza porque tiene un cañón incrustado #Fail

Insisto, la culpa no es del hombre. Fuimos nosotras las que les pedimos dejarnos avanzar, los hicimos a un lado para adquirir protagonismo y empoderarnos, así es que nos toca ahora dejarlos encontrar su camino. El nuevo hombre no sabe cómo enfrentar la realidad. Las mujeres les pedimos fidelidad pero somos nosotras las primeras en quejarse cuando la cosa se pone aburrida o los ponemos a prueba mostrándole otras mujeres, sólo para observar su reacción.

Les pedimos confianza pero nos molestamos cuando no nos llama en tres días, o nos deja ser abordadas por otros tipos en el bar sin ninguna expresión en el rostro. Se nos ocurre hacer algo salvaje y medio calentón, pero los miramos como depravados si su idea incluye a otra mujer en el juego.

Mujeres, basta de buscarle la quinta pata al gato. Tu macho alfa llora un par de veces al mes, bueno abrázalo y consuélalo con todo el amor que tengas. Al menos él entenderá cuando sea tu turno y sabrá cómo consolarte. Hagamos de esto un beneficio y dejémonos de andar reclamando por la vida.

El hombre moderno es un hombre hecho y derecho, que se hace responsable cuando es padre y quiere compartir cada minuto contigo y sus hijos. Lava los platos, cocina y te escucha (de vez en cuando). El que venga en un modelo depilado y llorón es otra cosa…  pero no tan terrible ¡He dicho, caso cerrado!

@serena_libre

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