18 de 03 de 2015

¿Será tu media naranja?

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Dicen que no existe la pareja perfecta, pero eso no nos quita la posibilidad de tratar de encontrar la mejor para nosotras. Basándome en el libro titulado “¿Cómo saber si es la pareja que quiero para mí?” del autor Bernardo Lorenzo, te quiero dar algunas pistas para averiguar si efectivamente elegiste bien.

Para comenzar esta guía de descubrimiento de la pareja ideal, es necesario hacer una aclaración previa. En el mundo actual existen tantos tipos de parejas perfectas como tipos de personas en el mundo.

Existen algunas parejas que viven discutiendo intensamente pese a amarse con locura; otras que añaden a sus relaciones a hijos, padres y abuelos; otros que son más independientes y prefieren alejarse de todos; otros que comparten hobbies juntos y otros que prefieren estar separados para hacer sus cosas.

Hay también parejas que se llevan estupendamente solos y optan por no tener hijos; como hay otras que sólo conciben la plenitud de sus vidas una vez que llenaron la casa de niños… En fin, hay muchos tipos de ideales y esos tienen que ver exclusivamente con las personas, sus creencias, sus costumbres, estilos de vida, etcétera. Hecha esta aclaración, veamos si él es tu media naranja.

Según el autor del libro que les comenté, es necesario evaluar tres aspectos importantes. Esto es: la dimensión física, la sentimental y la mental.

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La primera tiene que ver con cuánto nos gusta esa persona, es decir, lo que nos provoca físicamente, cómo la encontramos físicamente en comparación a otra persona, cómo creemos que evolucionará ese gusto en el tiempo y cuán importante es para nosotras que esa pareja nos guste mucho o nos guste físicamente.

Esto es importante ya que cuando se habla de la media naranja, se habla de una pareja a largo plazo y ¿te imaginas con alguien que no te provoca nada físicamente durante toda tu vida? Te tiene que gustar lo que ves, lo que tocas, los olores, los sabores y los sonidos que hace tu pareja, o al menos la mayoría de ellos. ¿Y qué pasa si no te gusta en apariencia? Lo mejor es alejarse, porque aunque el físico no es lo primordial, es importante a la hora de tener una relación estable, al menos que nos atraiga y no nos sea indiferente.

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Ahora bien, la dimensión emocional tiene relación con lo que nos impulsa a querer a la otra persona, a necesitarla, a extrañarla, a impulsarnos a vivir con esa persona los momentos más extremos de nuestras vidas. Para descubrir esto, es necesario preguntarse: ¿Es nuestra potencial pareja la primera persona que buscamos cuando nos sucede algo que consideramos como muy malo o cuando recibimos pésimas noticias o simplemente cuando nos sentimos muy mal? o, por otra parte, ¿es la primera persona que buscamos cuando nos sucede algo que consideramos como muy bueno o recibimos excelentes noticias o simplemente nos sentimos muy bien? ¿A quién buscamos en esos momentos?

El lugar que ocupe nuestra pareja en este punto es esencial a la hora de pensar si es nuestra media naranja, pues si es así, te aseguramos que éste ocuparía el primer lugar, es decir, sería tu mejor amigo. Es importante que la pareja represente una vía de solución, un apoyo o un oído comprensivo para los altos y bajos de la vida.

En esta misma dimensión, es importante también reflexionar acerca del nivel que queremos alcanzar emocionalmente con esta pareja, es decir, hasta dónde queremos integrarlo a nuestras vidas. ¿Quieres que comparta con tus amigos, con tus padres y tu familia?, ¿qué te pasa cuando piensas en que interactúe activamente con las personas que te rodean, con tu círculo más cercano?, ¿te imaginas celebrando fechas importantes con su familia? El pensar en estas situaciones puede ayudarnos a dilucidar hasta dónde queremos que esa persona llegue en nuestras vidas e intimidad.

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¿Me conviene o no me conviene? Esa pregunta, aunque suene muy racional, es parte de la dimensión mental, donde la lógica, el sentido común y el instinto, entran en juego a  la hora de escoger a una pareja. Y es que de puro amor no vive el hombre, entonces es necesario indagar acerca de lo que opinamos racionalmente de esa persona. ¿Seré feliz a su lado?, ¿tendremos éxito en la vida?, ¿tiene los mismos sueños que yo?, ¿sus metas se parecen a las mías?, ¿y sus ideales tienen que ver conmigo?, ¿sus proyectos de vida individuales interfieren con los míos? Debemos asegurarnos de que hay compatibilidad entre las expectativas que tenemos para nuestro presente y futuro, y las de esa otra persona, y viceversa.

Luego de pensar al respecto, es importante averiguar qué características y conductas no estaríamos dispuestos a aceptar en nuestra relación. Y es que una cosa es quererse y otra muy distinta es hacerlo insertos en la realidad, en la cotidianeidad. Esto quiere decir, que no es conveniente entrar a una relación creyendo que podremos cambiar a la otra persona y a la inversa también. Quien te quiere, te debe querer tal cual eres.

¡Suerte!

@KarenUribarri 

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