05 de 02 de 2015

Serena Abroad: Un príncipe en la ciudad (II parte)

serena

Cuatro de la mañana en Chile, algún lugar entre Tongoy y los Vilos (literalmente…) El llanto de una guagua y el olor pañal sucio me despiertan. Siento un calor intenso, que sumado al mal olor no me dejan respirar.

Abro los ojos y recuerdo que estamos en bus camino a La Serena. Miro hacia el lado y ahí está él! la frente sudorosa por el calor, las piernas recogidas entre los asientos, sus ojos desorbitados y abiertos con una expresión de ¿Qué es este infierno?

Príncipe lleva tres días de visita. Hemos recorrido Santiago, Valparaiso y ahora año nuevo en el norte. Son seis horas entre una ciudad y otra, por eso el viaje lo hacemos de noche. Yo estoy acostumbrada, así es que la verdad desde que recliné el asiento no supe más de mi hombre, el bus o las mil y una guaguas a nuestro alrededor.

Tengo la leve sensación que el pobre ha tratado de despertarme hace más de una hora… Al parecer nadie le avisó a mi galán que cuando se trata de dormir yo soy una reina.

Luego del sauna llegamos a destino. Está amaneciendo y la ciudad comienza a iluminarse. A sido un viaje largo (al menos para él). Pese al calor yo dormí de lo más bien. Mi mamá se ofrece a recogernos.

pescado

Que tierna diría cualquiera! Pero yo conozco a mi gente, hay demasiado entusiasmo al otro lado de la línea, algo no habitual a las 6 de la mañana. Tal como lo sospecho: “¿No le molestará a tu novio que pasemos al puerto a recoger el pescado?”

Una antigua tradición de la casa. Si algo te tiene despierto al alba nos vamos al puerto a esperar los botes de la noche. Aún mareado por el viaje y sin todavía entender qué pasa realmente, príncipe accede a los encantos de mi madre. La verdad no había forma de escapar.

Antes de entenderlo mi mamá lo tenía con una bolsa plástica, agarrando el pescado, aún vivo, de un hombre que amenazaba lanzarlo desde el muelle. Nuevamente me mira buscando una explicación, esta vez sólo sonrío y finjo que todo está bien.

Los días avanzan y príncipe parece adaptarse al entorno; ya le han insinuado en reiteradas ocasiones que se saque la polera, que baile la danza típica portuguesa o que repita modismos chilenos.

pan

En mi mente pienso que el hombre correrá asustado ante la primera salida. Esa mañana lo veo tomar desayuno ¿Es mi parecer o ese es el cuarto pan amasado que mi galán se lleva a la boca?

Él, que se cuida tanto con las comidas, que tiene una campaña de cero carbohidratos y ejercicios… Ante mi pregunta veo la realidad, príncipe de verdad tiene un carácter real y no ha tomado nada de mal todas las aventuras por donde lo llevo. Al contrario, supo bajarse del caballo y simplemente disfrutar de este nuevo reino que a punta de simpatía a conquistado ¿O será al revés?

¿Quién conquistó a quién? Él sin duda me tiene a mí fascinada, pero la verdad es que al verlo reír y comer con todos me doy cuenta qué mi madre y su pan amasado dejaron a este príncipe más que encantado. :)

@serena_libre 

Si quieres leer el primer capítulo de esta historia pincha aquí. 

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