22 de 12 de 2014

Sello K: Muy viejo para que te rompan el corazón

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Siempre he sido de los que dan consejos a sus amigos y amigas de que siempre hay que enamorarse “con todo”. Jamás limitarse y apretar a fondo el acelerador. Y lo sigo pensando, creo que esa es la gracia de enamorarse.

Si uno anduviera poniéndole “hasta aquís” al cuánto te amo entonces no sería amor, sino que un híbrido que insulta la misma raíz del sentimiento.

Pero cuando estuvieron a punto de romperme el corazón (por enécima vez en la vida) se me vino un pensamiento que nunca había cruzado por mi mente: “estoy muy viejo para esto”. Y lo estoy. Me dio una lata monumental.

Pasar por eso cuando tienes 33 es complicado porque a nosotros “los 30añeros” los días pasan más rápido porque se vienen los 40 y asumimos que cada día cuenta y que cada minuto es valioso. Entonces, uno se pregunta ¿tengo tiempo para botar, como cuando tenía 25, para llorar, sufrir y pegar puños a la muralla en la ducha? Parece que no.

Y uno va descubriendo esto tal cuál descubres que la ponchera no se baja dejando de comer 3 días y corriendo míseros 30 minutos: ya no se va porque se quedó.

Y con todo esto, me dio susto. Horror de no querer invertir tiempo de mi vida en llorar las penas porque simplemente no me lo puedo permitir. Porque ya debo organizar mi vida para enfrentar la adultez plena. ¿Eso significa, entonces, que debo dejar de enamorarme como cuando tenía 22? Lo cierto es que no.

El miedo ha invertir tiempo en el velorio amoroso debe ser superado tal como lo es enamorarse con tutti.

Porque tal como a los 30 y pico, nuevas ideas pasan por tu cabeza, tal vez enamorarse con todo a esta edad también traerá nuevas filosofías que, seguramente, te harán enfrentar los 40 en un modo que nunca pensaste.

@BrankoKarlezi 

2 comentarios

Pau

07 de enero de 2015

Estoy como tú... pasados los 30's... y desde ayer con el corazón roto... entre mis manos. Con la desesperanza en carne viva... con la idea diabólica que a lo mejor mi destino no es en pareja... creyendo que todo está perdido y lo único que quiero es flotar en el agua como cuando era chica. He andado con los ojos vidriosos... escondiendome en la oficina para que las lágrimas no caigan... haciéndome la fuerte... pero con el alma partida en mil trocitos... y con pocas ganas de soñar y de creer. Sé que las penas ayudan a sentirse vivo... pero hoy... hoy solo quiero intentar componer mi corazón... y tratar de volver al centro... conmigo a solas.

Laura Sánchez Parra

22 de diciembre de 2014

Yo encuentro que la persona no vale la pena ok

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