10 de 11 de 2014

Sello K: Perder la vergüenza

daniabueli

Que ni mis hermanas ni mis primos lean esta columna, esperemos. Porque no me habrían dejado subir esta foto, pero cuando la vi sólo pensé en escribir acerca de cuánto dejamos de disfrutar por el qué dirán o por el cómo me sentiré frente a los demás.

Ella es mi abuela, mi nona. La que me enseño a ver la vida con otros ojos, esos que me hacen ser políticamente incorrecto la mayoría de las veces. Esa cualidad que hace que disfrute de lo absurdo mientras otras personas encienden el switch de la crítica fortuita y utilizan frases como “no corresponde”, “no debe ser así”, “ubícate”.

Límites que pretenden que todos seamos iguales. Que todos nos riamos con un límite de decibeles porque un poco más alto es “mal visto”. Porque la igualdad no funciona para todo. Y pretender que todo seamos iguales es ir contra la naturaleza humana.

La gracia es la diversidad, aquellos que se ríen fuerte porque hacen que los tímidos puedan reírse algo más alto. Aquellos que se atreven, como mi abuela, a sentirse cómoda con su cuerpo a los 86 años, por que les dan energía a las más vergonzosas para utilizar una polera que muestre un poco más de piel.

Aquellos que se permiten contar un chiste subido de tono porque abre las mentes de quienes no se atreven a reír de improperios que finalmente ni siquiera lo son.

Hay dos tipos de personas que se enfrentarán a esta columna y a esta foto. Las primeras dirán “qué atroz a esa edad usar traje de baño”, “simpática pero jamás me atrevería”, “que le quede algo de pudor por favor”. 

Mientras que las otras dirán “qué la raja”, “qué increíble”, “Qué libertad”. Sin embargo, yo no respondo a ninguna de esas dos clasificaciones, porque yo crecí con esta señora. Yo pasé mi niñez con esta nona que encontraba la felicidad en lo liberal y en lo conservador, en lo triste y lo contento, en lo aburrido y en lo divertido.

Porque si estamos aquí, es para disfrutar. Para utilizar una de las características que nos hace diferentes a todos los otros seres vivientes de este mundo: nuestro tan escondido sentido del humor.

@BrankoKarlezi 

4 comentarios

beatriz rubio

02 de febrero de 2015

tu abuela es super, como la mia...creo que yo me acomplejo mas que ella, feliz de disfrutar la vida y su cuerpo, asi la veo

Mitsy

24 de diciembre de 2014

Hermosa la nona. Yo tengo una experiencia similar a la tuya. Mi abuelita, que era mi mami, era muy liberal. Te cuento que hasta le leia la Cosmo y hablabamos de sexo como dos amigas. Estoy agradecida de haberla conocido y dejarme ver este mundo con otros ojos. Ella siempre veló por mi felicidad y gracias a ella disfruto mi vida. gracias Branko por esta maravillosa foto y tu bella nota. ¡seamos felices!

Sabrina

11 de noviembre de 2014

No la veo como ninguna de las dos partes que tú dices, sino como, un ser invaluable y esta nota como un homenaje.

sandra

11 de noviembre de 2014

Encuentro se ve increible,esa cintura!!!! Linda de verdad. Existen personas q critican a otras,y no se miran ellos primero,cero autocritica. Viva la libertad q cada uno sea como quiera y mientras este felizzzz

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