10 de 09 de 2014

Serena Abroad: ¡La revancha de las feas!

¿Habían escuchado la frase “La suerte de la fea la bonita la desea”? Me puse a pensar en eso mientras admiraba a mi nueva conquista pedir un trago en la barra del bar. Él es australiano y, al igual que yo, llegó a las playas de Croacia en medio de su viaje por Europa.

Estamos en Split, la ciudad antigua resplandece con sus calles empedradas y cada rincón parece la escena de una película romántica. Lo miro y de verdad no me la creo ¿Cómo puede levantar a un tipo tan guapo? Siento que mientras camino con él de la mano, la mayoría de las mujeres se dan vuelta a mirarnos. Oigo los murmullos sobre mi espalda: “¿Qué hace él con ella?”.

Es ahí donde se me ocurrió; ¡Ésta es la revancha de los feos señores! Hombres y mujeres como yo, que crecieron sintiéndose nada de especiales; sin fans club en el colegio, ni declaraciones de amiguitos enamorados o corazones rotos.

De esos que tenemos ese “¡Qué se sho, viste!”, pero nadie hubiera dado un peso porque hoy, estaría sentada amorosamente con este semental de dos metros. Sin embargo, de un tiempo a esta parte me he dado cuenta que eso de la belleza es una historia bastante diferente a la que nos contaron ¿Qué es ser bello?

Para mi mamá yo soy la mina más linda del mundo -¡Amorosa ella!- Y como mi madre es una visionaria, bastó que cambiara de continente para que las personas lo confirmaran. Es que a este lado del globo uno deja de ser una morocha más del montón.

Por aquí los piropos más repetidos van en la línea de: “Me pareces muy exótica”, “me encantan tus ojos negros y brillantes”, “Qué labios más bonitos”. Entre algunos de los que se pueden contar… Y yo que pensé que viviría toda la vida amarrada a la sombra de “la negrita”, como me llaman en mi familia –Sin ningún dejo de racismo-. Por lo mismo llegué a la conclusión de que en el mundo, no existe un patrón de belleza definido, al contrario, lo que nos parece lindo es aquello que es diferente a nosotros.

Para este guapetón yo soy uno de esos pájaros extraños que en su planeta sólo existen en el zoológico, y él para mi es el galán de las películas que miraba cuando era chica. Todo un ¡Match! para este nuevo mundo interracial, que algunos estamos empeñados en construir.

Ante el descubrimiento de que aquí puedo ser toda una Giselle Bündchen o más bien la Naomi Campbell chilensis de las calles de Croacia, decidí dejar de poner atención a los murmullos en mi espalda. Me di cuenta también, que la mayoría estaban más en mi cabeza que en la boca de la gente.

Por eso esta noche voy a llevar a mi conquista del gancho y lo pasearé por cada rincón de la ciudad, que todos miren que ¡Sí! una tipa como yo puede levantar a un hombre como éste. No porque me quiera lucir –Bueno sí un poco- sino más bien como un estandarte de que todos podemos.

Prefiero ser una fea con suerte, que decidió salir a recorrer el mundo, en vez de estar pendiente de cómo me veo y si alcanzo o no, un estándar de belleza inventado por alguien que seguro tiene mucho tiempo y/o poca vida propia.

Además, nadie tiene asegurada la belleza eterna. En un tiempo más mi galán se entregará a los placeres de la vida y todo ese caparazón de perfecta musculatura pasará a la historia. Por eso lo mejor será que me apure en disfrutar del presente, ya que mi sabia madre siempre dijo “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Y como ustedes saben ¡Yo siempre sigo los consejos de mami!

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@Serena_libre

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