15 de 07 de 2014

Check In: Bruselas

Después de casi tres años viviendo y viajando por Europa, los que se convirtieron en varias columnas con historias de viajes y ciudades, tengo que terminar con la ciudad que me recibió y que me despidió: Bruselas. No sé cuántas veces pisé ese aeropuerto o corrí apurada por la estación de trenes.

Bélgica tiene la fama de ser uno de los países más fomes del mundo, y de primera impresión parece serlo. Pero después de algunas noches en distintas ciudades me pude dar cuenta que lo único aburrido es su sistema político confuso y complejo.

Bruselas es una ciudad complicada. Está dentro de Flandes (región del norte, flamenca), pero hablan mayormente fracés y tiene su propio gobierno autónomo al general o al de la región. No sólo es la capital de Bélgica, si no que también de la Unión Europea. Tuve la suerte de tener una amiga trabajando en las oficinas de la UE por lo que pude entrar, recorrer y hasta almorzar ahí. La verdad es que no entendí mucho, ya que es poco lo que me manejo en política internacional, pude haber estado almorzando al lado de los hombres más poderosos de Europa sin darme cuenta! Pero el paseo estuvo entretenido.

Bruselas tiene lugares increíbles para hacer lo que quieran. Museos fantásticos como el de Magritte a sólo pasos del centro de la ciudad, parques como el que está frente al Palacio Real, restaurantes y el Grote Markt o Grand Place más hermosas de toda Europa. Es aquí donde cada dos años hacen la “alfombra de flores” que cubre todo el piso con flores naturales y atrae a miles de turistas. Muy cerca del centro también está el Palacio Real, con uno de los jardines más lindos de la ciudad. Si pueden visitarlo en invierno cubierto de nieve, no se lo pierdan por nada del mundo!

A pasos de la Gran Place está el Manneken Pis, la famosa estatua del niño que hace pipí, al que disfrazas durante el año de acuerdo a fiestas de países o incluso como Elvis. Hay varias historias de su origen, la mayoría son leyendas en las que el niño fue una especie de héroe de guerra, ahora es uno de los puntos más visitados de la ciudad. Pero la adoración por gente haciendo pipí de los belgas va más allá, y también está la estatua de una niña (Jeanneke Pis) y la de un perro Zinneke Pis) repartidas por la ciudad.

Pero mi parte favorita de esta ciudad eran las fiestas. No sé si tuve mucha suerte y fui en los momentos indicados, pero hay dos bares que se convirtieron en mis favoritos de por vida. El primero el Delirium Cafe, que es de la cerveza que lleva el mismo nombre. Aquí tienen más de 3 mil cervezas!! Algo sólo posible en Bélgica. Música en vivo y siempre lleno era perfecto para empezar cualquier fiesta. Pero había un bar al que llegamos por casualidad y que terminó siendo nuestro favorito. Le Corbeau es un típico bar belga en el que todos están sentados tomando cerveza relajados, hasta que derrepente un hombre se puso a bailar sólo arriba de una mesa con una canción de ACDC, después otro y otro y otro! Hasta que en media hora todo el mundo bailaba arriba de las mesas, sillas o lo que encontraran,  se apagaban las luces y empezaba a tocar el DJ. Más de alguna vez vi a bailarines entusiastas sufrir un par de accidentes (uno de mis amigos hasta terminó con varios puntos en su pierna) pero todo valía la pena.

Ahora me despido de Europa con ganas de seguir recorriendo y pensando en todas las ciudades que -por esta vez- no alcancé a ver, ya vendrá otro oportunidad de seguir descubriendo los rincones del viejo continente pero ahora el viaje continúa al otro lado del Atlántico!

@JaviPeirano

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