05 de 05 de 2014

Sello K: “No me gusta la igualdad”

No me gusta que la igualdad esté de moda. Si fuésemos iguales no nos podríamos llamar seres humanos, más bien bacterias u hongos que utilizan su tiempo en la tierra para alimentarse, reproducirse y morir. No me gusta la igualdad porque sería comer carne con puré todos los días, reír sin cesar o jamás dormir.

La gracia de estar vivo es experimentar, intercambiar experiencias de vida. Cierto. A algunos les toca más difícil que a otros pero pretender pintar el mundo de un sólo color, bueno, sería como la primera versión de la Matrix en la película del mismo nombre: como decía el protagonista “un total y completo desastre”.

No quiero ser igual al resto, no quiero tener las mismas oportunidades porque, al menos en mi experiencia personal, no me dieron todo en bandeja, mientras estudiaba trabajaba y lo que aprendí del esfuerzo me hizo más fuerte, diferente y la persona que soy hoy.

Dar por sentado los beneficios de una vida moderna no te hace mejor, te hace peor, te hace débil, sin sabor, sin gracia. Son los golpes los que nos hacen fuerte, son las caídas las que hacen que disfrutemos cuando estamos de pie.

Sí. No me gusta la igualdad, porque creo que está manoseada y es fácil de vender. Y porque es fácil de comprar. Es como cuando uno se imagina la casa perfecta, los muebles perfectos, la cama perfecta. Pero al lograrlo nos damos cuenta que no era tanto lo que queríamos, porque en nuestra imaginación no habían imprevistos, no habían errores, no habían desilusiones.

Y en nuestra ignorancia pensamos que no las necesitamos, pero son finalmente aquellas desigualdades, aquellas experiencias de vida diversas las que hacen que el mundo sea un lugar donde no bostezamos, donde vivir es una aventura ajena y propia.

@BrankoKarlezi

7 comentarios

David

16 de enero de 2015

Leí los comentarios de abajo y puedo decir que el problema está en que en ocasiones bajo la bandera de igualdad de oportunidades, los gobiernos quieren justificar acciones que no son justificables y que incluso, viendose desde otro enfoque, van en contra del mismo concepto de igualdad de oportunidades, o en contra de otros valores como libertad, privacidad, etc.

David

16 de enero de 2015

No me gusta la obsesión por la igualdad que se ha dado desde hace años para acá en el discurso público; una igualdad que además ha sido manipulada e interpretada sesgadamente a gusto de los que tienen poder.

Lola

09 de junio de 2014

Estoy de acuerdo con el comentario anterior, lo que se busca con la popularización del concepto es sobre todo la igualdad de derechos e igualdad de oportunidades, esto considerando el contexto del sistema neoliberal que solo produce injusticias y desigualdades. Nadie habla de la igualdad a secas que planteas, como que todos tengamos el mismo color de pelo o algo tan superficial como eso. Es por eso que me parece que tu planteamiento está vacío de contenido y reflexión.

Jacinta Soleá

14 de mayo de 2014

Estimado Branko: No puedo estar de acuerdo contigo, no porque no crea que las singularidades son atractivas, al contrario, son la sal de la vida, pero creo que al hacer este post has caído en un error conceptual tremendo pues la igualdad no es sinónimo de homogenización, es todo lo contrario. El problema está dado porque comunicacionalmente se nos ha hecho pensar en la igualdad como una garantía de un determinado resultado, cuando no es así. Sin una igualdad inicial las personas no tienen la posibilidad real de desarrollar sus singularidades y por lo tanto, lo que trae como consecuencia la desigualdad es la homogenización dentro de determinados grupos (académico, religioso, cultural, social, etc.) y su consecuente estigmatización. Lo que se puede verificar cada vez que salimos a la calle o prendemos la tv

Pau

08 de mayo de 2014

Totalmente de acuerdo contigo Branko...

Claudia

07 de mayo de 2014

Es verdad, las piezas iguales no completan el rompecabezas.

threereveltimes

06 de mayo de 2014

Estoy totalmente de acuerdo. La diferencia nos identifica, nos personaliza, nos hace únicos y especiales. Que aburrido seria el mundo si todos fuésemos iguales. Todo se sabría y el misterio que nos empuja a conocer gente desaparecería. Tu reflexión está más que encertada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Lo último