22 de 04 de 2014

Check In: Madrid

Yo creo que no hay que tener demasiadas razones en la vida para visitar España. Para mí, con la comida, basta y sobra. Y de eso se trató un poco este viaje, las demás actividades fueron paralelas, siempre entre comidas. Mi dieta durante mi estadía en Madrid consistió principalmente en todo tipo de jamones, quesos, montaditos, mariscos, cervezas y vinos.

El Mercado de San Miguel es como La Boquería de Barcelona. Aquí uno puede encontrar todo tipo de comida fresca, todo demasiado rico, y además tiene un ambiente genial para quedarse y tomar algo con los amigos o con quien andes paseando.

Vas dando vuelta por el mercado mientras conversas y así vas probando distintos sabores. Yo tenía ganas de comer paella y llegué a un puesto que tenía una que se veía genial. Apenas dije que quería un plato el hombre reconoció mi acento y se puso a conversar. “Chilena! ¿De dónde?” Él era chileno también y estuvimos hablando mucho rato, tanto que me dio doble porción de paella! Siempre hay un chileno en todos lados y aparecen en los mejores momentos.

Pero más allá de los jamones y quesos, si tuviera que elegir sólo un lugar de Madrid al que volver a comer en este minuto sería la Chocolatería San Ginés. Jamás en mi vida he comido churros tan ricos! Y ese chocolate? Oscuro, espeso y maravilloso.

Cierro los ojos y es como volver a probarlo! Esta chocolatería funciona desde 1894 y ha sido visitada por cuanto famoso o familia real ha pasado por Madrid. Además funciona las 24 horas por lo que es perfecta para ir después de una fiesta a recuperar energías.

No hay nada mejor que un local te muestre la ciudad y tuvimos la suerte de tener un amigo madrileño que no sólo nos llevó a todos lados, si no que también nos prestó sus abonos para ir al estadio a ver un partido del Real Madrid. Nunca me había sentado tan cerca de la cancha! Estábamos como a 10 filas! Que comparado con mis experiencia previas y/o actuales, es al lado.

Alfonso, nuestro amigo español, también fue nuestro guía por Toledo, una cuidad medieval que queda a un par de horas de Madrid y que hay que visitar al menos una vez en la vida. Con sus calles estrechas y de piedra, te hace viajar en el tiempo!

De hecho, a mí me gusta mucho más que Madrid, ya que pese a ser una de las capitales más importantes de Europa, y parada obligada de cualquier viajero, para mí Madrid no tiene ese encanto especial que a sus equivalentes en otros países les sobra. Puede que con esto me gane el odio de algunos, pero no se puede comparar a Madrid con ciudades como Roma, París o Londres.

¿Los paseos obligados? El Palacio de los Reyes, La Puerta del Sol, La Plaza Mayor, el Parque del Retiro, La Plaza de Cibeles y la Puerta del Alcalá, entre otros. Si les gustan los museos no se pueden perder El Prado y El Reina Sofía.

Si quieren ir de compras tienen que pasear por la Gran Vía con todas las tiendas que se puedan imaginar. No pueden perderse la de H&M que está en lo que era un teatro. Pero si prefieren algo más tradicional, vayan a El Rastro, un mercado enorme en el que van a encontrar de todo.

Pese a que no sea de mis favoritas Madrid tiene mucho para ver y visitar. Es perfecta incluso para caminar durante todo el día por sus parques o por las avenidas llenas de tiendas, movimientos y edificios hermosos. Para moverse, además de caminando, el metro es excelente y, si andan con poco tiempo, los Buses Rojos sirven bastante para tener una idea general de la ciudad y también para llegar a lugares más alejados como la Plaza de Toros.

@javipeirano

 

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