14 de 04 de 2014

Sello K: Vive la estrofa del presente

Mi abuela cantaba. No es que haya muerto, literalmente cantaba ayer en la tarde. La oía caminar mientras murmuraba una canción algo desafinada y para nada conocida.

Cuando la vi nuevamente, aún cantaba. “¿Qué cresta cantas nonna?” “¿Estoy cantando?”, preguntó. “Sí, hace rato”, contesté. Se rió para dentro y me contestó que había estado mirando antiguos álbumes de fotos y le dio mucha pena. Luego la pena se tornó en melancolía y, finalmente, en felicidad.

Que en vez de lamentar, debería celebrar el haber tenido la posibilidad de vivir. Esa misma noche escuchó en la televisión a un cantante, quien dijo que la vida se celebra cantando. “Y bueno, escribí 6 estrofas: una canción burda de mi vida”, finalizando de contarme su aventura hogareña.

“Cántamela”, le dije. “Claro cabro asopao, nica. Es mía”, dijo con sus malas palabras, como siempre. “Yapo nonna no seai agilá, cántala”. Y la cantó. La primera estrofa hablaba de visitas al parque, de manjares de los años 30 y de lo estricto de la educación.

La segunda contaba del carabinero colorín del que se había enamorado, de su primera relación sexual (luego me dijo que era sólo un beso pero ya había metido las patas) y de la separación del chico de pelo rojo.

La tercera era triste, pero disfrazada con palabras gentiles. Era su matrimonio y los primeros años. Tiempo que le fueron infiel y no entendía por qué. Lloré un poco.

La cuarta era la raja. Era de sus hijos, de campings y de risas adornadas de almuerzos dominicales. La quinta era del nido vacío. Re-enamorarse y vivir la 3era edad.

Y la última me incluía a mi, a mis primos y a mis tíos, hablaba de un tiempo de libertad, de risas sin vergüenzas y de aceptar todo, porque todo era un regalo. Parecía una época tan lejana, interesante y atractiva como los manjares de los años 30 de la primera estrofa.

Y fue en ese momento que entendí que depende del prisma con que se vea a la realidad cuán linda se ve. Y bueno, uno siempre preocupado del futuro y de la estrofa siguiente. Para luego cantarlas y acordarse de cuán linda fueron.

Y pareciera que nunca las vivimos porque a pesar de que las esperamos y de que las recordamos, aquellas estrofas parecen haber pasado por la estación del presente sólo como meras ideas para escribir canciones después.

La abracé y le dije, ¿cantemos la última estrofa?

6 comentarios

Ivette

15 de abril de 2014

La pura y santa verdad...cada frase me mato y esa nonna es seca :D saludos branko :*

Paula

15 de abril de 2014

Escribes maravilloso, eres la inspiración semanal

Ceci

14 de abril de 2014

Me encantó, muy bello!!

Barby

14 de abril de 2014

Branjo, La raja tener esa relación con la Abuela.... Me gusta mucho lo que escribes y también tu relajo al hacerlo.... Un abrazo y sigue escribiendo¡¡¡¡¡ Besos y abrazos¡¡¡¡¡

Clau

14 de abril de 2014

Que lindo Branko y maravillosa la relación con tu abuela, que lindo me emocione, besos!

Gaby

14 de abril de 2014

Uhh Branko, la parte "uno siempre preocupado del futuro y de la estrofa siguiente. Para luego cantarlas y acordarse de cuán linda fueron." Me llegó mucho y en general, hace mucho sentido a la vida. Simplemente me encantó lo que escribiste hoy, siento que todas tus columnas son aplicables a mi vida! Muchas gracias! Un abrazo ;)

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