31 de 03 de 2014

Sello K: La difícil tarea de enfrentar la realidad

Te despiertas. Abres los ojos. Y recuerdas que hay algo mal. Algo no funciona. Sin aviso, un hoyo en el estómago te hace sentir un miedo aterrador: algo está sucediendo en tu vida amorosa. Y cierto, no es bueno. Puede ser el que hayas terminado una relación, que la persona que ames se vaya lejos o que te hayan sido infiel, no importa.

Todos y todas sentimos ese mismo hoyo en el estómago. Ese que si tuviera un antónimo sería el momento en que nos damos cuenta que esa noche es Navidad. Es aquel que luego de golpearte te hace sentir un nudo en la garganta, ese que te hace pensar que todo no es más que una pesadilla y que nadie puede ser tan desdichado/a como tú. Peor existen y todos/as lo hemos sentido y, seguramente, lo volveremos a sentir.

Revisamos el teléfono. Tal vez en alguna red social esa otra persona responsable del dolor nos ha hecho un guiño y la pesadilla podrá tornarse en esperanza. Pero no. La realidad pega nuevamente y es dura: la pesadilla es tan verdadera como que tienes que bañarte y sabes que llorarás mientras lo haces.

Mientras te vistas harás decenas de pausas mientras te quedas mirando la ventana o recordando algún momento con esa otra persona. Si es fin de semana seguro que algún amigo o amiga te invitará a almorzar para pasar las penas y, a pesar de que agradeces, las sonrisas son forzadas y lo único que quieres es escapar para estar en posición fetal sobre tu cama y llorar. Y llorar. Porque nadie puede ser tan desdichadado/a como tú.

Es entonces, basados en la más pura desesperación comenzamos a pedir consejos a nuestros mejores amigos/as, como no nos satisface, a la familia y luego, a cualquiera que quiera escucharte. Y es así como ventilamos algo que es propio, que es íntimo y que, por ende, nadie podrá aconsejarte.

Y si lo hacen, será incorrecto, porque nadie es tú, porque nadie siente ese hoyo cuando te despiertas y porque, sobretodo, no aman como tú estás amando.

Si en la vida hubiese segundas oportunidades, te digo, hazlo, habla con todos y llénate de consejos. Pero no es así. En tiempos como estos, cálmate. No dejes de llorar, pero cálmate. Dirige la tristeza a celebrar la melancolía que también es parte de  la vida. Y esto, ciertamente, también te hará crecer.

@brankoKarlezi

7 comentarios

Consu

14 de abril de 2014

Brutalmente bien descrito. Senti cada una de las frases q expresas aqui. Crecer duele, y tal como una de las ultimas canciones q he escuchado aun me sinto gateando en temas de amor... me siento el ser mas pequeño, aun siento q no camino con seguridad, resbalo, caigo , me levanto y vuelvo a sentir cada uno de esos sentimientos que describes. Duele y es el dolor mas indescriptible que he sentido en mi vida. Le pusiste palabras a cada sentimiento, ahora espero poder enfrenar la realidad, y encontrarme nuevamente para volver a creer en el amor.

Maya

10 de abril de 2014

Exactamente así me siento ahora. Tengo este vacío en el estomago, este nudo en la garganta. Siento este desespero por arrancarme lo que estoy sintiendo.. Y entonces pasan los días y ves un correo de esa persona donde no te dice nada pero tú le das mil significados, y entonces se llena un poco ese vació, hasta que revisas el correo y el teléfono mil veces y notas que no t respondió y vuelve esa sensación.. Pero tú sabes que solo son ideas tuyas, que te las inventas.. Lo difícil es entenderlo... Pero como siempre, "Un día después de la tormenta, cuando menos piensas sale el sol". Espero porque llegue ese día.

Clau

07 de abril de 2014

=( Que cierto... mejor vivir eso solita porque dificilmente alguien podra ponerse en nuestro lugar... abrazos!

Patricia Mundaca

31 de marzo de 2014

Maravillosa columna! En momentos así, pensamos que estamos solas, que nunca nadie sufrió tanto... pero todas nos sentimos así, y ese dolor en algún momento pasa, y da lugar a la renovación. Ese hoyo al despertar es lo peor, volver de golpe a la realidad. Pero es momento de buscarse a uno mismo.

kandratwitt

31 de marzo de 2014

Ouch!... hace un par de meses que tuve una desilucion amorosa y me senti de esa misma manera...sentí y reviví el sentimiento al leer la columna...pero finalmente todo pasa, en su momento sentía que no podía mas con el dolor, que realmente me habian desgarrado, sacado el corazón por completo, nunca me habia sentido así antes...realmente me sentía vacía...pero todo son procesos y creo que hay q vivirlos..y seguir adelante...solo no dejar q esa pena tome las riendas de tu vida...finalmente el tiempo siempre resulta ser el mejor maestro...y cuando la tormeta acabe..te daras cuenta q no podia ser de otra forma y que era lo mejor...como dice una cancion...las nubes grises tambien forman parte del paisaje..de todo se aprende...aunq duela, todo pasa para fortalecernos.! :)

SuzieQ

31 de marzo de 2014

Wow! Súper gráfico! No me gustaría revivir otro momento de esos... Ánimo a todos los que estén pasándolo, pero si hay algo cierto es que todo lo que suponga un cambio es bueno! Es bueno mejorar y... ¿por que no? Tomar otro camino. Que tengáis una semana genial! Besos mil, SuzieQ http://qstomizate.blogspot.com.es

Paola

31 de marzo de 2014

Definitivamente cuando algo afecta tu vida amorosa es inevitable no sentirse mal, empezar a culparse o echarse a morir. Pero es parte del proceso. Con el tiempo te das cuenta (por lo menos yo) que hay que estar feliz porque pasó, no importa que se haya terminado, pero pasó.. Y como dice Dr. Seuss - "Don't cry because it's over, smile because it happened." Me encanta leer tus columnas, siempre me dan algo más en qué pensar. Sigue así porfa! P.d: creo que no fue necesario ir a tirarte las orejas para que subas una columna. Besos Branko ;)

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