25 de 02 de 2014

Check In: Ámsterdam

Una de las tantas maravillas de vivir en Bélgica es que puedes ir por el día a Holanda, que es más barato y tiene ciudades muy entretenidas, pero nada se compara con Ámsterdam. Jamás había visto tantas bicicletas! No hay nadie que le gane a los holandeses en el amor por las bicicletas y la cantidad. Las calles están llenas, todos los puentes y rejas están cubiertos por bicicletas y para qué hablar del estacionamiento exclusivo para bicis que está al lado de la estación de trenes. No exagero si digo que habían más de 5 mil ahí, y yo creo que me quedo corta.

Por esa cercanía he tenido la posibilidad de visitar esta ciudad 3 veces, todas en ocasiones muy distintas. La primera partió netamente con un objetivo turístico. Verano, quisimos ir por el día a recorrer y conocer, hasta que el maldito clima de los países bajos nos atacó y la lluvia y el viento apenas nos dejaban caminar. En uno de los tantos paseos llegamos al Barrio Rojo que está dividido en calles “temáticas”. Europeas del este, asiáticas, latinas, enanas, negras, blancas, viejas, jóvenes… Lo que quieran.

Como fuimos víctimas del clima y estábamos en Ámsterdam pensamos que la mejor idea era ir a un Coffee Shop, que es como llaman a los bares en los que se puede consumir marihuana. Creyéndonos los más bacanes del mundo fuimos y después no podíamos salir. Según nosotros pasaron horas, pero no había sido más de 40 minutos cuando por fin nos pudimos parar y salir a respirar aire puro. Después de eso nos subimos a un bote e hicimos un recorrido por los canales de Ámsterdam, sin entender mucho y encontrando divertido hasta las historias más terribles, para al final bajarnos y encontrarnos con un puesto de papas fritas que fue como ver un oasis en el desierto.

La segunda vez que fui a Ámsterdam, no fue muy diferente a la primera. Esta la noche previa al Día de la Reina, la fiesta más grande que se celebra en Holanda. La capital se llena de gente de todas partes y es una fiesta interminable que celebra el cumpleaños de la reina (que el año pasado renunció dejando su cargo para su hijo Willem y a Máxima los actuales reyes) y todo el mundo sale a las calles y se suben a botes en el río. Es una noche y un día completos de fiesta. Fuimos en la noche y la verdad es que de Ámsterdam no vimos nada, sólo baños públicos para hombres al aire libre, sin puertas ni nada. Una especie de esquina de plástico que concentraba litros de cerveza digerida. Caminamos por algunas calles pero no era el mejor momento para disfrutar de la ciudad y al final nos fuimos.

Después de estas experiencias la verdad es que Ámsterdam no me gustaba nada, la encontraba una ciudad un poco reventada, en la que la gente a las 9 am anda borracha por las calles, sucia y que poco se parecía a lo que yo esperaba, que era algo así como el paraíso de las fiestas. Pero no fue hasta la tercera y última (hasta ahora) vez que visité Ámsterdam que cambié mi visión.

Esta vez fui con mi mamá, así es que las ideas de carrete quedaron de lado. Nos tocó un día de sol fantástico (que en países como estos es una suerte) y pudimos recorrer las calles caminando y hasta tomamos uno de los buses rojos que toman todos los turistas. Fuimos al distrito de los museos, donde está en el Van Gogh y el Rijksmuseum, que es el museo nacional dedicado principalmente a la historia del arte en Holanda y que fue recién remodelado.
Paseamos por la P.C. Hoofstraat, la calle de compras más elegante (completamente distinta a las del Barrio Rojo), por el mercado de flores, los parques y los canales. Ese día descubrí un Ámsterdam diferente, una ciudad hermosa, muy cuidada, en la que se puede disfrutar del paisaje y la cultura sin ningún impedimento.

Así Ámsterdam da la posibilidad a sus visitantes que elijan qué lado quieren ver: las fiestas, los parques, la cultura o todo en uno… Todo va a depender de lo que busquen en la ciudad porque panoramas hay para todos los gustos!

6 comentarios

latiendadelasflores

20 de febrero de 2016

Me encantan estas ciudades llenas de bicicletas y de flores. Nosotros hacemos lo que podemos también para decorar nuestros patios y jardines con bicicletas antiguas llenas de flores.

Maria Paz

25 de febrero de 2014

Que genial! es mi sueño ir a ese lugar espero algún día conocerlo tengo una cierta conexión con ese lugar me encanta con tu historia me dan mas ganas de conocer toda esa diversidad

aleja

25 de febrero de 2014

ohh que lindas tus historias! y cada visita a a la misma ciudad era tan distinto jajajajja

Sati

25 de febrero de 2014

Fantásticos recuerdos de esa ciudad, la caminé de nuevo con la lectura del texto. Tal como describes es una ciudad que tiene muchos rostros para descubrir. Felicitaciones!

Nat0

25 de febrero de 2014

Que entretenido, culturas diferentes..

Vale

25 de febrero de 2014

Hermoso

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