31 de 12 de 2013

Check In: Moscú

Moscú en una de las ciudades más frías que conozco y no hablo de su clima. Nunca me había pasado que la gente no se reía ni te miraba en la calle. Los europeos en general son más fríos que los latinos y eso puede chocar un poco, pero esto era un exceso.

En general se dieron un montón de coincidencias para que no nos sintiéramos nada bienvenidos en la ciudad. Apenas llegamos al aeropuerto nos tuvimos que comunicar con señas para tratar averiguar como llegar al centro ya que nadie hablaba ni una gota de inglés. Después de dejar nuestras maletas en un hostal en el que había que subir y bajar escaleras chuecas y en el que la ducha era solo una cortina dentro del baño, salimos a recorrer. Ahí nos encontramos con todas las calles cerradas y los accesos a la Plaza Roja y al Kremlin bloqueados por policías y soldados. No era nada serio, sólo unas protestas en contra de Putin por desacuerdos con la oposición… Eso fue todo lo que entendí del poco inglés que hablaba el dueño del hostal. Tampoco tuvimos mucha suerte cuando fuimos al teatro Bolshoi a comprar tickets, en el que ni nos miraron cuando se dieron cuenta de que no hablábamos ruso.

Pero cuando por fin logramos caminar con calma nos encontramos con la grandeza de la Plaza Roja. Decorada con flores por el aniversario de las galerías Gum (un mall ultra elegante que está en uno de los lados de la plaza), al fondo se veía la Catedral de San Basilio, con sus colores y diseños tan característicos. La verdad es que la belleza de Moscú hace que uno se olvide de lo poco amable que puede ser la gente.


Visitamos conventos e iglesias, los lugares más llamativos que se pueden encontrar en esta ciudad, junto a las 7 Hermanas, que son siete rascacielos creados por Stalin que se encuentran a lo largo de toda la ciudad. La riqueza rusa impresiona por su grandeza y también por su elegancia. Y si hay un lugar que represente estas dos características es el Café Pushkin, que se abrió hace aproximadamente 15 años en una mansión barroca que se mantiene tal cual, incluso con un ascensor que te lleva de piso en piso.

No quiero ni acordarme del precio de la comida! Por esa razón preferí saltarme el almuerzo y pedir solo postre que era una pirámide de helado de creme brulé con frutillas y un nido de caramelo encima, exquisito! Lo mejor era que derretían el caramelo con un flambeado de licor. El mozo nos explicó que la historia del postre es de los tiempos de Napoleón quién lo encargó para recibir a su amiga Cleopatra en una de sus tantas visitas. No sé si será verdad pero la historia agregaba más sabor al postre.

Izmailovo queda como a 20 minutos en metro del centro de Moscú y es el lugar perfecto para comprar souvenirs. Mucho más baratos y a precios negociables, aquí se pueden encontrar matryoshkas de todos los colores y tamaños, cajas musicales, gorros de piel, todo tipo de souvenirs relacionados al partido comunista ruso, etc. Además de los regalos baratos y de la gente amable que te habla en cualquier idioma con tal de vender, lo mejor de este lugar fue una mujer que en ruso y con su mejor sonrisa me trató de explicar el cuento El Pájaro de Fuego, típico de la literatura rusa.

Creo que entendí la mitad (o menos) de lo que trató de decirme, pero jamás me voy a olvidar de su cara y de cómo me intentaba contar la historia. Qué tonta fui en no sacarle una foto o no grabarla! Ir a Izmailovo también es una oportunidad para recorrer las estaciones de metro de Moscú que son impresionantes. Todas muy elegantes y con decoraciones de distintos estilos, son museos aparte en los que hay que pagar sólo el ticket del metro (y si aprovechan de ir a un lugar como hicimos nosotros es aún más barato).

Moscú es una ciudad que hay que conocer, por su riqueza y su historia, aunque creo que si pudiera hacerlo de nuevo quizás contrataría tours, traslados y compraría todos los boletos necesarios antes de llegar a la ciudad.

Feliz año nuevo! Nos vemos el 2014 con más viajes!

@JaviPeirano

2 comentarios

Danae Ruiz

02 de enero de 2014

Simplemente amo leer tus Chek-in me hacen viajar!! gracias por compartir tus experiencias!!

Silvia

31 de diciembre de 2013

Gracias por tus comentarios de Moscú, me recordé cuando fui y quedé tan impactada de ver como después de años de revolución, Moscú de hoy está abierto al consumo de lujo. En las Galerías agua que mencionas recorrí las tiendas de marcas más de elite y por única vez vi los mentados zapatos Jimmy Choo de Carrie Bradshaw de Sex & City.....y todo esto justo al frente de la tumba de Lenin!!!!

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