27 de 12 de 2013

Chascarros de una Celestina

Si hay un motor que me mueve es el amor. Soy una romántica empedernida, que goza con las parejas que se besan en los parques, que adora ver a los viejos caminando de la mano y que escucha atenta cada historia de un nuevo romance. Siempre que conozco alguien soltero, comienzo a unirlo mentalmente con alguna conocida… en fin; y como ya sobrepaso los 40, el target de mis amistades es amplio y diverso.

Por eso no pude resistirme al Whatsapp de una amiga, que me decía que su primo médico, separado recientemente después de un matrimonio corto, no tenía con quien ir a una fiesta de fin de año. Y como ella sabía de mi afición a Celestina, me preguntó si conocía a alguien.

Después de pedir descripción completa del personaje separado, me lancé a la búsqueda. De inmediato pensé en Carolina, aguda y culta, le gustan los hombres muy inteligentes… y hacerle collera no es fácil; así que pensé que era una compañera adecuada; porque además es muy chic y femenina. Pero no contaba con que personaje en cuestión –que sobrepasa por poco los 30–, usa Facebook, linkedin, instagram y otras más. Revisando mi perfil, dio con una rubiecita, que según él era más parecida a las pololas que había tenido.

Bueno pensé, le gustan las rubias, está en su derecho. Agarré mi teléfono, contactos, marcar Fran. Le expliqué la situación… la digerió, mandé las fotos de rigor, y se quedó rumiando qué hacer! Claro! no es fácil acompañar a un total y absoluto desconocido. Admitamos que hay que ser valiente. Pero el bicho de la curiosidad y de darse la oportunidad de conocer a alguien nuevo, le quedaron dando vuelta, dos días antes de la Noche Buena. Además, nuestro médico era bastante guapo.

Pero una hora después, Whatsapp nuevamente. “No, dice que ya no le gustó la Fran. Dice que si no conoces a otra”. ¿¡Cómo?!! escuché bien??? De pronto me sentí implicada en novela sobre trata de blancas, y me pregunté: “¿Y no era él, quien necesitaba el favor? Si es tan exigente, que se la busque solo”, sentencié mentalmente. Al final arruinamos tantas oportunidades de traer gente nueva a nuestras vidas por querer que todo sea perfecto por cargar con tantas expectativas, algo tan simple como ir acompañado a una comida. No es conocer a tu próxima mujer, sino talvez simplemente una amiga.

Y con las mujeres pasa igual. “¿Qué hace, es alto, en qué trabaja, ahhh corre?, es gordo?”. Mil cuestionamientos. Hace unos tres años no tenía con quien ir a un matrimonio y mis amigas se abocaron a buscar un compañero. Única exigencia: Bueno para bailar. Y saben?, lo pasé estupendo, bailé como loca, me fue a dejar a mi casa y nunca más supe de él. El no me gustó y yo tampoco a él, pero no era una cita romántica, era un compañero de baile.

Así fue como mis ímpetus de Celestina se toparon con la estrechez de mente de este tipo que buscaba a su próxima esposa, en vez de alguien que simplemente fuera una buena compañía por una noche. Creo que dejaré este incipiente oficio porque me piqué al primer pedido.!

@Paula_Aviles

1 comentarios

Rocío

27 de diciembre de 2013

nosotras como sexo femenino siempre buscamos lo perfecto en todos los sentidos P.D. no siempre podremos encontrar lo perfecto acuérdense que nadie lo es y ni nadie lo sera !.

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