05 de 11 de 2013

Check In: Paris

Sí, es un cliché, pero debo decir que París es una de mis ciudades favoritas en el mundo. Creo que no conozco a nadie que pueda decir que no le gusta y es que con solo la fama  que tiene, las expectativas que se generan antes de conocer  esta ciudad son altísimas y se cumplen siempre.

He tenido mucho suerte. He estado en esta ciudad cuatro veces lo que me ha permitido ver la ciudad de día y noche, con frío y calor, de paseos románticos o con amigas. No me puedo quejar, aunque siempre quedan ganas de volver y lugares que descubrir. Y es que esa es uno de los tantos encantos de París, que nunca la terminas de conocer.


En mi primer viaje a París tenía 9 años y casi lo único que me acordaba era de un carrusel al lado de la Torre Eiffel, el cual sigue ahí haciendo la vista aún más linda. Pero en mi segunda visita (o primer viaje real) descubrí la ciudad con la que siempre había soñado. Fue para el 14 de febrero del año pasado, con Diego compramos tickets y decidimos pasar el Día de San Valentín en París, tal como otras 3 millones de personas. Las fuentes de los jardines estaban congeladas y el frío era tanto que no tuvimos ni siquiera que hacer fila para subir al a Torre Eiffel de noche.

Nos miraron de arriba a abajo en cada tienda que entramos, y es que mis bototos y parka no eran el outfit más chic como para pasear por las boutiques parisinas, pero la verdad es que me importaba muy poco. La noche del Día de los Enamorados,  paseamos por el Quartier Latin buscando dónde comer, pero al final decidimos cuidar nuestro presupuesto (lo que en París resulta casi imposible) y compramos una botella de vino la que tomamos sentados en la priámide del Louvre. Quién necesita elegantes restaurantes cuando puedes morirte de frío y tomar vino en vasitos plásticos?

El tercer viaje fue completamente distinto. Verano, sol y mucho calor, nos acompañaron a mi mamá y a mí en nuestro viaje cultural y fashionista. Dedicamos mil horas a recorrer el Louvre y el Musee d’Orsay, disfrutamos de ricos macarrones en Ladurée, aproveché para comprarme mi primera cartera de Alexander Wang en Printemps y recorrimos cada vitrina en Place Vendome. Ya no quería más de felicidad, hasta que un grupo de hombres sospechosos nos empezaron a seguir frente al Sacre Ceur en Montmatre. No nos quedó otra que escaparnos a un restaurant y comer unos crepes para relajarnos. Fue esta vez que descubrí la vista desde Trocadero, donde nada (aparte de muchos turistas) se interpone para ver la Torre Eiffel. Aquí es donde se van a poder sacar las mejores fotos.

En mi cuarto y último viaje vi París más relajado. Sin el stress turístico de alcanzar a ver mucho en poco tiempo, me dediqué a caminar a mi ritmo y sin apuros. Mi novio y sus amigos habían ido a ver un partido de fútbol y yo me uní al grupo y aproveché de pasear sola mientras ellos andaban en el estadio. Caminé por varias horas disfrutando la ciudad, mirando a la gente y los edificios, paré en una pastelería llamada Fauchón y me comí unos macarrones dorados, ahí fue que pedí que tiempo se detuviera y poder repetir ese momento mil veces. Al día siguiente, antes de partir, compramos unos panninis, una botella de vino (que nunca debe faltar en cualquier viaje) y unos pasteles de postre. Hicimos un picnic en los campos eliseos y disfrutamos el sol hasta que llegó la hora de volver a casa y decir adiós a París… por ahora!

4 comentarios

Elizabeth

19 de noviembre de 2013

A mi no me gusta mucho Paris. Hay algo en la gente que hace que la ciudad no se haga tan amena. Pero hay lugares dignos de visitar... y si, lo mejor es el carrusel al lado de la Torre Eiffel (solo pude tomarle fotos, porque a la altura de mi viaje el precio era prohibitivo para poder subirme).

sofia

11 de noviembre de 2013

que gracioso! también estuve ahí el 14 de febrero! diría que es un día muy frio por allá pero las calles,y cada pequeño rincon te transporta a una ciudad tan mágica :) <3 voy a volver a París algun día! mas temprano que tarde :D

m

09 de noviembre de 2013

qué aplicación es esa?

Sati

05 de noviembre de 2013

París es maravilloso para caminarlo en invierno, verano, con lluvia o sol! Me encantó tu artículo recorrí Esa hermosa ciudad de nuevo. Saludos

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