18 de 03 de 2013

Descubre tu poder femenino

En la columna anterior, sobre el porqué las mujeres leen masivamente los libros de Grey, planteé que la protagonista tenía poder, aunque a muchas a primera vista les parezca que no. ¿Dónde está el verdadero poder femenino? y ¿Cómo descubrirlo en ti?

En la actualidad podemos decir que, a pesar de las sociedades patriarcales y de otras más extremas como las de gobiernos talibanes o de situaciones de violencia de género, las mujeres sí tienen poder.

¿Que no? Veamos. Si definimos “poder” como ejercer influencia en los demás, lo hemos demostrado en muchas áreas: en la intimidad, cuando escuchas y aconsejas a tus amigos y amigas, hermanos, pareja, quienes en muchas ocasiones cambian de idea gracias a tu apoyo. O por ejemplo en la seducción, donde la mujer es capaz de atraer y usar el deseo masculino como herramienta para manejarlos como una “vampiresa”. O bien la niña pequeña que “derrite” al papá con sus modales adorables. Otras imágenes de mujeres poderosas, vitales y sabias son por ejemplo las abuelas, terapeutas, chamanas… incluso las musas inspiradoras de los artistas, como fue el caso de Yves Saint Laurent con Catherine Deneuve.

¿Entonces qué está pasando que muchas mujeres no perciben ese poder en sí mismas? Ese poder de atraer, influir, modelar, cambiar… Justamente por eso, porque muchas veces se definen a sí mismas sólo en función de otras personas, de sus relaciones. , Es decir, se sienten atractivas, tomadas en cuenta, buenas o malas madres, hijas o parejas en la medida que alguien aprueba o desaprueba. ¿Y quienes juzgan? El resto que nos rodea, desde los más cercanos a la sociedad completa.

Esta compleja trama de búsqueda de aprobación y temor al abandono muchas veces nos enferma de insatisfacción, nos amarga y “embrujece”, nos pone a la defensiva y peleadoras, o nos desconecta de nuestras emociones y nos lleva a adoptar modelos masculinos enfermos de competividad, sexualidad activa y sin compromiso. Por último y además está la eterna “culpa femenina”, que surge cuando no te sientes capaz de satisfacer las expectativas que otros definieron como correctas, sin cuestionarlas. Eso nos agobia e impide tomar conciencia de nuestro poder personal.

Otros consejos que reafirmarán tu poder y te harán una mujer más feliz:

- Siempre habla desde la verdad y no desde el drama.

- desde la abundancia y no desde el miedo.

- desde la confianza y no desde el control.

- desde la alegría y no desde el enojo.

- desde el corazón y no desde la mente.

- desde la fluidez y espontaneidad y no desde la estructura rígida.

El camino es auto afirmarse todos los días, aprender a poner límites, pero primero descubrir y reconocer cuáles son tus propios límites, para que quienes te rodean puedan verlos. El verdadero poder femenino es dejar de buscar aprobación en todo lo que hacemos, vencer el miedo a ser tú misma, sin importar la edad que tengas, nunca es demsiado temprano o tarde. La invitación es a formular un proyecto personal consistente y realista.

@MaritzaAguayo

>Columna anterior: Mi primera experiencia con Cincuenta Sombras
*Maritza Aguayo es sicóloga clínica, especialista en temas de género, y escribirá todas las semanas en Cosmo sobre mujeres, pareja y sexualidad.

2 comentarios

Angelita

29 de marzo de 2013

qué genial la reflexión. Ojalá todas las mujeres pudieran siquiera leer alguna vez esta columna, creo que sería de gran ayuda a aquellas que creen que tienen poco valor. Sé que a mí me esto me servirá y pondré en práctica sus consejos sobre cómo saber hablar al dirigirse a las personas. Estoy segura que eso puede ayudar bastante a cómo las demás personas la perciben a uno y, quién sabe, puede llegar a sacar a la luz formas que nosotras mismas no habíamos percibido antes que teníamos.

Lola

18 de marzo de 2013

Que linda tu columna, me encanta eso del poder femenino. Hay días en que estoy mas despierta y siento que hay algo especial en ser mujer, la magia de saber contener, nutrir.. Hay días que me siento power,sin límites, expansiva... Pero también hay días en que tengo miedo y me olvido de mi fuerza. El otro escuche a la una de una amiga comentar que tenía una amiga que había decido tener su parto sin anestesia y pensé en mi propio parto... Reconozco que fue un alivio cuando el doctor me dice que tendrá que hacerme una cesárea. Tuve tanto miedo de mi misma, de mi fuerza, miedo de no ser capaz de parir como se debe, miedo de que a mi bebe le sucediera algo ... En el fondo, temor de perder el control sobre cualquier mínimo riego que pudiese exponer a mi hijo. Recién ahora, mientras escribo siento que las mujeres como yo, en su afán de vida perfecta y de controlarlo todo, perdemos lo más esencial de nuestro poder, que es la intuición. Gracias por esta columna, creo que nunca me había planteado esto antes.

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