21 de 01 de 2013

El restringido sentido de la sexualidad (y sus múltiples posibilidades)

Muchas veces cuando hablamos de sexualidad asumimos de manera casi inconsciente o como si se tratara de un sinónimo, que nos estamos refiriendo a tener sexo con una persona, o en otras palabras a la penetración. Lo cual en primera instancia –y porque estamos muy acostumbrados- tiene bastante coherencia, pero si nos detenemos a pensar en este asunto un poco más podemos darnos cuenta que estamos dejando fuera de la discusión muchas áreas igualmente ricas y fundamentales de lo que implica la sexualidad en su totalidad, y eso a mi parecer también puede restringir nuestra manera de vivir ese ámbito de la vida.

Además de la penetración, la sexualidad implica otros ámbitos y acciones a desarrollar, explorar e incluso redescubrir.  Por ejemplo los besos, ese básico y nunca pasado de moda gesto tiene mucho que ofrecer más allá de las primeras citas. La boca es una zona que nos da placer no solo porque nos permite comer, sino porque desde siempre ha servido como el primer lugar físico de encuentro entre dos personas. Es muy común que con el paso del tiempo las parejas dejen de darse besos, o que esto se vuelva cada vez una acción más ocasional, lo cual es una lástima pues se pierde una herramienta básica y muy efectiva sexualmente.

Por otra parte también podemos hablar de los preámbulos sexuales en un sentido más general. Si bien los besos son parte de este ítem hay muchas otras posibilidades más como son los cariños y besos en distintas partes del cuerpo, los masajes, juegos eróticos y un infinito de posibilidades que se pueden realizar antes de tener sexo propiamente tal y que lo hacen más placentero ya que permite aportar más novedad, ser más creativo y llegar más estimulada para la penetración. Hay muchas partes del cuerpo que han sido silenciadas por la “primacía” de la penetración, por decirle de alguna manera, y que están esperando para ser descubiertas y puestas en práctica. La tarea aquí es descubrir sola o en pareja cuáles son esas otras partes del cuerpo y cosas que nos gusta hacer, que nos estimulan y excitan para poder hacer de la sexualidad un espacio menos rutinario y predecible para volverlo más interesante y amplio. También cabe mencionar que existen otras maneras de tener sexo que, dependiendo de qué tan cómoda o no se sienta cada una con ellas, también son interesantes de practicar.

En esta oportunidad más que enumerar qué cosas hacer o no hacer a la hora de tener sexo es más bien a pensar cómo pensamos nuestra sexualidad, qué esperamos de ella y cómo potenciarla constantemente. Finalmente lo que pensamos y hablamos indirectamente afecta lo que efectivamente hacemos y viceversa, por lo que pensar o practicar una sexualidad menos restringida posibilita efectivamente ampliar nuestra visión de la misma. La penetración, aunque juegue un rol importante, no abarca toda la sexualidad por lo que hay muchas áreas donde explorar, potenciar y redescubrir.

1 comentarios

yamileth

22 de enero de 2013

Es un tema bastante amplio, no se porque aun hay mujeres de mi edad de 35 años que cuando estan con alguien que les habla ampliamente en otro vocabulario al oido se sorprenden y al rato gustan de eso, muchas veces tambien no conocemos ese otro sentido de fuerza de rigor a la hora que vamos a tener un buen sexo, es genial que cada vez sea mas amplio el sexo con nuestra pareja que ambos descubramos que tanto nos gusta disfrutar, hacer y todos esos detalles, a veces solo con muchas caricias, esas caricias que te llevan al cielo y puff !!!!! te hacen sentir la mujer mas deseada y feliz. Me gusta mucho ese tema ya que muchas mujeres aun no han descubierto como les gusta que las lleven a un buen orgasmo.

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