10 de 12 de 2012

Que Hollywood no se meta en tu cama…

Hace un tiempo estaba escuchando un programa de radio donde hablaban de los diferentes tipos de parejas sexuales de una manera muy divertida y lúdica. Pero atrás de esa conversación que me sacó más de alguna risa en realidad había una reflexión un poco más profunda. La sexualidad no es una, sino que hay infinitas maneras de pensarla y vivirla, todas igualmente válidas y parece fundamental poder conocer cuál es esa forma particular con la que nos relacionamos con el sexo para disfrutarlo  plenamente. Pero ¿qué pasa cuando lo llevamos al terreno chico? ¿Qué tan claro tenemos el panorama? Vale la pena preguntárselo.

La diversidad se vive en todo orden de cosas y el ámbito de la sexualidad no es una excepción. Hay mujeres que les parece más cómodo tener una sexualidad más “tradicional”, mientras otras disfrutan de encuentros más casuales y algunas se sienten sensuales usando baby dolls o jueguetes sexuales, entre  otras posibilidades.

Por otra parte, no es un secreto que constantemente somos bombardeadas con referentes de cómo vivir nuestra sexualidad. Basta con prender la televisión, ver una película o la publicidad que podemos encontrar en cada una de ellas, para darnos cuenta de que una y otra vez nos encontramos con mensajes sobre cómo supuestamente sería el buen sexo. Los medios constantemente nos muestran distintas maneras de vivir la sexualidad, predominando a ratos las mujeres de carácter fuerte y dominante o aquellas más virginales y pasivas, las sensuales o aquellas más maternales, las que rechazan el compromiso y las entregadas al “hombre de su vida”, y así muchos referentes más.

Lo anterior no es ningún misterio y probablemente todas podamos darnos cuenta de esto. El misterio está en poder descubrir cuál es MI manera de vivir la sexualidad dentro de ese abanico de posibilidades, cuáles son las cosas que a mí  me acomodan, cuáles no, qué estoy dispuesta a probar, a conocer, con quién, cuándo y dónde.

En la sexualidad, como en muchas otras esferas de la vida, cada persona es un individuo con sus propios gustos, preferencias y deseos, razón por la cual las comparaciones no tienen mucha cabida, pues me puede parecer fantástico que a una amiga le guste tener un “touch and go” todos los fines de semana, pero no por eso necesariamente yo me sientiría cómoda haciendo lo mismo y viceversa. Ambas opciones son igualmente válidas y por lo mismo puedo optar por una u otra, finalmente por la que me acomode más en este momento de mi vida. Podemos decidir libremente –y eso parece ser lo fundamental de todo esto– qué es lo que nos acomoda, y para eso parece importante probar al ritmo que uno quiera, con quién uno quiera y cuándo uno quiera.

Lo mismo ocurre también a nivel de parejas. Para algunos es muy excitante tener una sexualidad más agresiva, en lugares públicos o de manera más tierna, romántica o cualquier otra posibilidad. Aquí lo interesante no es categorizar las distintas maneras de tener sexo –y si lo hiciéramos probablemente llegaríamos a puros estereotipos– sino poder descubrir de a poco cuál es NUESTRA manera de vivir la sexualidad, cómo somos como pareja, qué nos gusta, con qué nos sentimos cómodos y estimulados, probando libremente y respetando los propios límites como los del otro para encontrar esas respuestas.

Y bueno, con lo anterior no estoy diciendo que cada una tenga UN tipo de sexualidad y listo. Como humanos que somos estamos contastemente enfrentándonos a cambios internos y externos, adaptándonos a nuevas circunstancias, en el terreno de la sexualidad también se dan estas incertidumbres. Lo que hoy me gusta a mí, a mi pareja o a ambos, quizás mañana sea distinto y aquí aparece el desafío de poder ir actualizándose constantemente, de adaptarse a esos cambios, de escucharse mutuamente –y a uno misma– y responder a eso.

La invitación es a preguntarnos qué tipo de sexualidad me queda cómoda a mí y a mi pareja, cómo me puedo adaptarme a los cambios e incluso cómo puedo tener otras opiniones,  sin dejar que Hollywood, Rihanna, la Iglesia o Kate Moss se meta en mi cama y en mi vida.

*Javiera Amengual es sicóloga clínica y les escribirá cada 15 días, los lunes.

 

0 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Lo último