25 de 05 de 2012

Con las pechugas bien puestas

Mi sobrino de 4 años ve televisión concentrado. Sin embargo, algo perturba la encantadora visión. Mete la mano dentro de su pijamita y juega con sus ¡testículos!. Impresionante. Y entonces me doy cuenta de que ahí, en la primera infancia es cuando comienza todo ¿Se han fijado en la extraordinaria relación que tienen los hombres con sus genitales? ¿Les han tocado parejas que extrañamente después de hacer el amor, prenden la tele,  y se rascan una y otra vez los testículos en forma inconciente?

A nosotras nos cuesta entenderlo. Y cómo no si siempre queremos tener lo contrario con que nos dotó la naturaleza. Eres lisa, quieres ser crespa y viceversa, eres alta, quieres una estatura normal, eres blanca, anhelas el tono canela de la vecina. En fin, para nosotras el pasto siempre está más verde al otro lado. Pero hay una zona muy íntima con la que tenemos que aprender a convivir o por lo menos a encontrarle el acomod: Las pechugas. Ese par de pechos que te miras en la pubertad y te preguntas hasta donde llegarán. Quieres que crezcan pronto, pero al mismo tiempo te averguenza usar tu primer sostén, y te preguntas ¿el resto usará? Luego viene la juventud y ese pololo que le da con meter la mano! ¿Se decepcionará? ¿Econtrará lo que busca? y con los años te atormenta pensar en si ese sostén –que caerá en el juego erótico– tenía demasiado relleno? ¿Se dará cuenta?

Valentina es la hija de mi amiga Claudia. Cuando empezaba la edad del pavo, le preguntó a su madre: ¿Cuándo voy a tener las pechugas como tú? A lo que ella contestó: “cuando tengas plata”. Sí, claro porque la Claudia se sacudió los años de complejo con dos buenos implantes de silicona.

Al fin y al cabo que las “tetas” son todo un tema. Las hay de todos tipos grandes, redondas, cónicas, pequeñas como las de una niña, protuberantes y sexys, también están las tan grandes y pesadas que no te dejan vivir, y también las que perdieron la batalla después de la lactancia y se rindieron frente a la gravedad. El asunto es que son nuestras compañeras, nuestras amigas y como tal debieramos aceptarlas como son y si no simplemente, como la Claudia, juntar las lucas y arreglar el asunto en el quirófano.

Pueden seguirme por Twitter @Paula_Aviles

 

4 comentarios

Cristina

28 de junio de 2012

Curioso como el tema de la vagina es tabú. Nuestros genitales no son nuestras tetas, nada que ver la analogía con el tipo que se toca los genitales :S

natalia vallejos

01 de junio de 2012

De lo bueno poco dicen por ahí, antes estaba acomplejada ahora estoy conforme, no he tenido quejas jaja y tengo la suerte de que toda la ropa me queda bien con este tamaño :). Pero igual está dentro de mis planes aplicar algo de cirugía en un futuro . Saludos!

Gajita

31 de mayo de 2012

Si es verdad eso...molestan tan grandes... yo miro hacia abajo y no me puedo ver los pies jajaja... claro tiene muchos puntos buenos como todo, con pros y contras... pero lo que odio es que cuando me pruebo una chaqueta o algo similar todo va bien hasta que llega ahí ajaja y obligada a ver una talla mas para que me cierre =/

Lidia

31 de mayo de 2012

jajajajaj siii , es verdad yo tengo pocas pechugas pero nunca me he sentido mal al respecto ...al contrario lo prefiero asi , es que tengo una amiga que es en extremo pechugona y dice que le molesta... asi que soy feliz asi , ni mucho , ni poco xd es lo que hay jajaja

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