27 de 03 de 2012

Cocinar: ¿amor u odio?

Claramente en mi caso el gusto por la cocina no lo heredé, mi abuela cocinaba increíble. Aún recuerdo cuando se levantaba a las 6 de la mañana, en pleno invierno, para prepararnos el mejor pan amasado del mundo para que tomáramos desayuno antes de irnos al colegio. Y los 18 de septiembre eran una gozada, ya que como sus empanadas ninguna. Es que a ella le quedaba todo rico, el pastel de choclo era de un aroma alucinante, las humitas tenían un secreto que nunca rebeló, y el charquicán era el mejor del universo, y para que decir de los porotos con mazamorra que eran divinos.

Mi abuela era tan seca para la cocina que incluso el budín de coliflor le quedaba espectacular. Mi mamá también heredó el gusto de la buena cocina. Ella goza ir al supermercado a comprar los productos que se convertirán en su plato del día.  Siempre nos sorprende con sus creaciones, le gustan las cosas saludables eso si, aunque igual los clásicos son de estrella Michelin.

Cuando era chica y mi mamá y mi abuela se ponían a cocinar, yo huía olímpicamente de la cocina. La odiaba. Por más que trataban de animarme a que aprendiera, no había caso, no quería aprender. Me rehusaba a pensar que algún día tendría que estar todo el día encerrada entre ollas. Sí, encerrada… ya que para mí era un encierro. En cambio, mi prima María Pía, que tiene varios años menos que yo y en ese entonces era un miniatura, no se despegaba de las faldas de mi madre y de mi abuela. Claramente ella había heredado el gusto por la cocina. Miraba todo, preguntaba que estaban haciendo, como lo hacían y porque se tenía que hacer así. Le brillaban los ojitos cuando le pasaban un pedazo de masa para que hiciera pan. Aunque no se dedicó finalmente a la cocina en forma profesional, ya que la psicología fue aún más fuerte, hasta el día de hoy llama a mi mamá para comentar los platos que ha realizado para el deleite de sus comensales. Goza cocinando.

Sin embargo, cuando me casé a mis 24 años y me fui a vivir a Estados Unidos, me vi enfrentada obligatoriamente a la cocina, odiaba cocinar en esa época, pero si no lo hacía moríamos de hambre. Una vez quise hacer una sopa y la dejé calentando, se me olvidó por completo y cuando me acordé, como 3 horas más tarde,  me encontré con la olla completamente quemada y ya no tendríamos sopa para comer. Mi marido se reía.

Un día me propuse que la cocina no me podía ganar y me animé con un arroz. Me quedó maravilloso, blanquito radiante. Lo puse en un molde y lo acompañé con tomate, llegó mi marido a comer y como un buen hombre enamorado encontró todo muy rico aunque para mi sorpresa comía lentamente. Lo probé y me di cuenta que estaba asqueroso. Me había quedado saladísimo. Era imposible de tragar y mi lindo marido se lo estaba comiendo todo para no desanimarme con mi estreno en la cocina. Ídolo.

Y así pasaron mis primeros años de vida matrimonial y la cocina.  Un día se me ocurrió hacer un queque de zanahoria y me quedo crudo, más de una vez condimente erróneamente los platos, pero poco a poco mi odio por la cocina fue pasando y me empezó a gustar hacer cosas diferentes a las típica que se comían en Chile y así día tras día mejoré y logré superar mi mala relación con los platos, los condimentos y las ollas.

Hoy en día no soy una gran cocinera, y claramente no heredé la pasión culinaria de mi madre, abuela y prima, pero sobrevivo y sobrevivo bien. Me gusta cocinar cosas sanas y simples, sin mucha parafernalia y mi ley es no estar más de 30 minutos “encerrada” cocinando, y lo que más disfruto ahora es cocinar con mi marido los fines de semana y probar las cosas que inventamos.

En Europa estaba de moda el “show cooking” que no es más que invitar a los amigos a comer en casa pero en vez de llegar directo a sentarse a la mesa, la idea es que todos cocinen. Se escoge una receta que a todos les guste, una persona hace las compras de los ingredientes y otro hace el maridaje de vinos y así, cuando estén todos juntos empieza la función. Todos deben cocinar y ayudar. Es súper entretenido porque el invitar a amigos a comer en casa no se hace estresante ya que todos aportan a que la comida sea un 7. A mí la verdad es que esta forma de compartir en la cocina me encanta y pienso que es una buena forma de introducirse en el tema. Así que si alguna como yo odia la cocina y anda en busca de encantarse, sin duda el “show cooking” es una buena forma de acercamiento.

No se cual será mi futuro en la cocina, pero veo en el futuro la luz. Mi cuñado es Chef profesional hace unos meses y ya nos ha transmitido su pasión por la creación en la cocina que para mí es un arte que espero poder admirar.

Y ustedes, son buenas para cocinar? O huyen kilómetros cuando hay que hacer la comida en casa? Heredaron el gusto por la cocina de algún familiar? Cómo aprendieron?

Un beso a todas las cocinaras, las que la odian y las que están en la etapa que enamoramiento como yo.

Ale

12 comentarios

Aracelly

14 de enero de 2013

Mi abuela al igual que la tuya amante de la cocina lo que le pidas hace y le queda espectacularmente rico TODO. Mi mamá desde un principio le gustaba claro que mi papá a diferencia de tu esposo cuando algo quedaba mal ponia caras o solo decia creo q le falto.... En fin a mi no me gusta creo q por el mismo hecho de ver todo lo que pasaba en mi casa pero este es mi primer verano sola en casa me quede trabajando y la verdad es q el arroz y los fideos no me quedan nada de mal jajajaja asi que aqui estoy aprendiendo cada dia... Antes odiaba la cocina hoy me agrada jajaja saludos... ;)

María Pía

24 de abril de 2012

Prima, excelente articulo y mientras leía esto me encontraba cocinando unas ricas acelgas a la crema con papas fritas en cuadrito... Espero estar pronto mas cerca para que cocinemos juntas... Un beso

Bárbara

13 de abril de 2012

Me FASCINA la cocina! Tengo 21 años y mi mamá lo único que quería era que estudiara cocina, hoy estudio pedagogía jaja pero sigo disfrutando cocinar. Aunque mi historia con la cocina fue un poco traumática jaja cuando muy chica me encantaba cocinar y recuerdo una vez que hice una tortilla de choclo y mi papá me dijo que me quedó horrible. Nunca más agarré nada en la cocina. Me puse a pololear a los 18 y a mi pololo le fascina la comida y probar cosas nuevas asique poco a poco me fui encantando nuevamente con la cocina. Me encanta regalonearlo con platos ricos y postres novedosos, pero lo que más disfruto es ir probando, inventando y obtener resultados exquisitos (comprobado por mi familia, amigas y pololo) !!! :-D Anímense a cocinar! Cuando se le agarra el gustito no paras de pensar en el plato nuevo que harás o en cómo quedarán de contentos tus comensales con tus platos ;-)

Paula

29 de marzo de 2012

Ohh!! màs reflejada en tu articulo no me puedo sentir xD!!! hasta el dìa de hoy pensar en que cocinar me resulta estresante, recuerdo que la primera vez que mi mamà me mando hacer un arroz se me quemo, tenia tanta rabia x su orden que no escuche sus instrucciones y para 3 tasas de arroz le eche 3 de agua FAIL!!, bueno no me la gano aprendí y me defiendo bastante bien, pero me estresa igual jajajajaja...

Elsa

29 de marzo de 2012

Me senti super identificada con tu articulo, y es que cocinar no es lo mio, nunca lo ha sido, simplemente x que no me gusta. El olor a ajo o a cebolla en las manos, que se queda x dias, prefiero el olor a cloro, con las otras tareas de la casa cero rollo. Creo que debo ser la frustracion de mi mama, que cocina riquisimo y hasta ahora a sus bien llevados 70 años todavia le gusta probar recetas nuevas, de 6 hermanos, yo la unica mujer, soy la unica que no cocina...no me atraparan jajajaja

Amanda

28 de marzo de 2012

Mi mama es como tu. Ella odia cocinar, a veces le queda bien y otras muy mal ... pero la comida se come igual. Sin embargo, mi abuelita y mi tía son ávidas cocineras. Sus platos son un deleite. Yo no heredé de ellas el talento de cocinar, pero sí me gusta hacerlo. Sigo las recetas al pie de la letra, y no me quedan tan mal... pero sin receta, muero! Siento que cocinar es relajante, con buena música y tomando una copita de vino mientras... no esta nada de mal.

Fran

28 de marzo de 2012

¡a mi me encanta la cocina! En mi casa a mi mamá no le gusta mucho, para ella es sinónimo de "tortura", aunque cuando hace postres es seca, sobretodo el Pie de Limón (mis amigos me lo pedían!). En cambio mi abuela materna era seca, todos los días nos cocinaba para el almuerzo platos sanos y ricos y me explicaba como iba preparando todo. Cuando chica le pelaba las papas, o pasaba los porotos verdes por la maquinita. Y así aprendí lo básico para que todo quede rico. Mi hija encuentra que cocino mejor que nadie (awww) y la verdad me gusta mucho inventar mis propios platos, eso de "cocinar con lo que haya" es mi especialidad. También heredé el gusto de mi papá, a él le encanta cocinar (aunque cada vez que cocina el desastre que queda en la cocina es mayor) y es seco repostero, prepara pasteles y hace una mermelada tan pero tan rica que todos le piden. La cocina siempre está calentita gracias a sus preparacones y conservas. A mi me carga la comida insípida, me gusta picar cebolla, ajo; rallar zanahorias, ponerle "amor" al asunto. Me encantan los condimentos, las hierbas... ah, ojalá tuviera una cocina enorme!

Danita

28 de marzo de 2012

Desde chica que siempre estuve ligada a la cocina,ya que mi abuela y mi tía son secas,y como me crié con ellas,siempre las veía preparar cosas ricas.La vida me llevó por otro camino,a pesar de que amaba la gastronomía,y estudié idiomas,pero al tiempo me dí cuenta que no era lo mío,así que me armé de valor,y me metí a estudiar cocina.Hoy trabajo en un casino de una importante universidad privada,y puedo declararme una mujer totalmente feliz,amo mi carrera,me encantan las fusiones aromáticas que sólo se dan en la cocina,mezclar sabores y texturas.

Beatriz

27 de marzo de 2012

Uff, no soy muy apegada a la cocina, recien a mis casi 21 años estoy aprendiendo algunas cosas, eso si.. desde chica igual he aprendido 'mirando' pero el problema es que se me olvidan muy rapido las recetas jaja me pasa por lo mismo, no soy amiga de la cocina, y tengo muy claro que despues estaré ahí haciendo yo el almuerzo, lavando la loza, en fin.. ojalá en un par de años mas aprenda mas cosas y cocine como si toda la vida me hubiera gustado, que hasta yo me sorprenda de mi misma .

pia

27 de marzo de 2012

si hay que cocer, picar o pelar...no gracias, nome interesa

camila

27 de marzo de 2012

Para mi la cocina es un arte nuevo que estoy experimento desde que vine a vivir sola, es decir, hace 3 semanas jajajaja al menos he aprendido a hacer fideos, arroz y tortilla de atun!

Cynthia

27 de marzo de 2012

A mi me encanta cocinar, es la forma que encontré para demostrar cariño a los demás. Empecé cocinando sobre todo postres, con los almuerzos tuve que hacer un proceso de encantamiento porque no le veía la gracia a cocinar un plato de arroz o un pastel de papas. Pero de a poco he ido practicando y aunque sigo prefiriendo los postres, ya no huyo de los almuerzos. Siempre ando buscando recetas nuevas en programas de TV, revistas e internet, cualquier medio sirve... incluso le pregunto a mi mamá sobre las recetas que ella nos cocinó por tantos años. Supongo que de ella aprendí el gusto por la cocina... aunque tampoco el fanatismo de pasar horas ahí metida, pero me entretengo, tengo la suerte de pasarla bien cocinando.

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