02 de 08 de 2011

Dime cómo comes…

Siempre he sido maniática con la comida. Me gusta comer sano, odio las dietas, nunca he hecho una, pero desde chica pongo atención en qué, cómo y cuánto como. Hace unos días estaba en un lugar maravilloso llamado Cadaques, al norte de Barcelona, y con mi marido nos pusimos a analizar que comía la gente en el buffet del desayuno…

A mi lado derecho había una familia con dos niños; uno tenía como 8 años y el otro 1. La mamá era bien gordita y el papá era guatón, pero con las piernas muy delgadas. Se levantaron cada uno con un hijo y se acercaron al buffet a seleccionar su desayuno. En el buffet había de todo y esta familia ni miró la sección de frutas, yogures y cereales y se fueron, con niños incluídos, por un plato que llenaron de huevos revuelos con tocino y salchichas.

Los niños vieron los queques y pidieron su ración y la madre tomó otro plato –el de ella estaba lleno– y le puso a los niños dos queques a cada uno y un par de galletas. Se fueron felices con su elección y la familia empezó a desayunar. El niño mayor estaba visiblemente con sobrepeso y el pequeñito también, aunque en menos medida que el resto de la familia…

En otra mesa había un matrimonio francés con un niño de unos 4 años y una guagua recién nacida que también estaban disfrutando de su desayuno. Pero el de ellos era bien diferente al primero. Me llamó la atención lo regia que lucía la madre, considerando que debió haber parido hace sólo un par de meses. En su mesa reinaban las frutas como kiwis, sandías, peras y plátanos. Cada uno tenía un jugo natural, un yogurt o avena y un croissant al que acompañaban con mermelada de frutas. El padre tenía adicionalmente un poco de huevo en su plato y la madre un vaso de agua. El niño mas grande comía frutas feliz de la vida como sus padres y ni chistó cuando la mamá le empezó a dar su porción de avena.

Eran tan diferente las dos mesas y me llamaba la atención como los malos hábitos alimenticios de la primera familia estaban siendo heredados por los chiquitos. Reconozco que al principio me dio un poco de rabia. No me entra en la cabeza que la mamá le pusiera el huevo con tocino a los niños después que ya se habían comido queques, galletas y un pan cada uno. ¿Qué nos hace ser como la primera o la segunda familia? ¿Podemos cambiar los hábitos? ¿Que tal difícil es hacerlo cuando se llevan años conviviendo con ellos?

No soy muy partidaria a las dietas, y menos las no guiadas por médicos especialistas, pero creo que con voluntad e informándose bien lo que se come, cuánto se come y cómo ciertos alimentos nos benefician podemos quebrar el círculo vicioso de la obesidad que crece a pasos agigantados. Si no lo han leído, les recomiendo un libro que se llama: French Women Don’t Get Fat (“Lasfrancesas no engordan”) de Mireille Guiliano. Aquí la autora cuenta que las francesas no hacen dietas ni pasan horas en el gimnasio y sin embargo tienen tasas muy bajas de obesidad. Sólo un 10% a comparación con un 22% en Latinoamérica y casi un 50% en los EEUU. También tienen tasas más bajas de muertes por enfermedades cardíacas.

Algunos tips que se dan en este libro es que a ellas no les gustan las dietas, pero tienen un estilo de vida particular. ?Les gusta comer bien, saborean la comida, pero generalmente elijen comer en casa, se toman el tiempo para sentarse en la mesa. No comen paradas, ni caminando, no comen al lado de la computadora, ni mirando la tele. Jamás saltean las comidas principales y menos el desayuno. Para las francesas comer es una actividad social. Disfrutan de la compañía y de la comida y siempre comen despacio, disfrutando cada bocado.

En Francia el momento de la comida es un momento importante. Toman a la comida como la fuente de energía para el organismo, creen que si uno no tiene placer en el acto de comer rompe con las leyes de la naturaleza. Ellas comen varios platos, pero en pequeñas cantidades y tomándose un tiempo entre uno y otro, de esta manera puede llegarle información al cerebro de que la persona está comiendo, dando mayor sensación de saciedad.

Se los dejo para pensar y si pueden leer el libro, genial.
Si aún no han comido, elijan bien, equilibrado y disfruten del acto de comer.
Besotes a todas,
Ale
@AleMedinaR

7 comentarios

Valentina

10 de agosto de 2011

Excelente la nota! :D es muy importante que empecemos a darnos cuenta ya! que nuestros habitos alimenticios deben mejorar, para que nuestros hijos no adquieran tambien una idea erronea sobre la comida y terminen siendo personas frustradas y con problemas alimenticios. Asi podemos seguir luchando contra la obesidad, una enfermedad gravisima y en aumento.

Ingrid

09 de agosto de 2011

Hola! muy buena nota..les dejo un link para que descarguen el libro en español http://www.linksole.com/ip58l7 Saludos a tod@s!! =)

Mary

08 de agosto de 2011

¡Qué bueno el artículo!. La verdad es que con la vida moderna, el comer se ha vuelto en una tarea más, de la que no somos conscientes y que no disfrutamos. Entonces nos dedicamos simplemente a tragar, sin siquiera deternos a considerar qué y en qué cantidad nos echamos algo a la boca. Así las enfermedades estomacales y el sobrepeso se encuentran a la orden del día. Creo que depende de nosotros el aprender a comer, a apagar el televisor y el computador cuando comemos. A masticar cada alimento, disfrutándolos no sólo con la lengua, sino a través del olfato y la vista. A sentarnos en la mesa a comer y no picotear mientras hacemos otras cosas. En lo personal, hace unos días me encuentro en esta tarea y realmente hace una diferencia, partiendo porque uno definitivamente come menos, además de gozar con la comida. ¡Las desafío a hacerlo!

Cristina

03 de agosto de 2011

Pero está en castellano el libro? o solo en ingles?

Evelyn D.-

02 de agosto de 2011

Querer es poder!!!..yo trato el fin de semana dejar lo maximo posible adelantado para las comidas de la semana...por ejemplo, hago hartas pechugas de pollo al horno y despues las guardo por separado en la heladera...y cosas asi...

Myriam

02 de agosto de 2011

Genial la nota... estoy pasando por un momento difivil con mi hija (8) soy delgada pero ella disfruta de comer (y lo que sea) por pega y horarios de colegio estamos tomando malos habitos mas que comida rapida horarios no que no corresponden (muy tarde)...quiero corregirlo pero necesito orientacion... auxilio!!! me siento perdida.... :D Saludos a todas

Eloisa

02 de agosto de 2011

Pero las francesas tienen más tiempo, ya que trabajan menos horas a la semana... Aquí con media hora que te dan para comer no alcanzas a disfrutar, con suerte se calienta la comida y se traga, y uno sigue con hambre... Y si uno quiere más tiempo para almorzar, se sale más tarde y no hay tiempo para la familia...

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