16 de 07 de 2011

Construyendo el Placer Activamente

El fin de semana pasado me di cuenta que me hacía falta respirar. Respirar claramente en el sentido de buscar un espacio personal, donde lograra volver a escuchar, tanto mi cuerpo como mis pensamientos, y así regresar “inyectada” de nuevas conclusiones a mi realidad semanal.

Y así fue. Compré un pasaje y partí a San Pedro de Atacama. Lindo viaje, paisajes sorprendentes, vistas mágicas, en fin, un horizonte erotizante (a pesar del viento gélido) que aunque lo presencié con mi propia compañía, en pareja debe ser fantástico.

Me vi entonces en el transfer de vuelta a Calama, luego de este perfecto respiro, y fue en esa hora y media de viaje, donde por fin pude descansar algo. No acostumbro a hacer mucho deporte, y estas subidas y bajadas de dunas altiplánicas, me dejaron más que agotada.

Fue en mi sueño más disfrutado, cuando escucho que alguien en el bus comenta: ¡Oh my god, look at the sky! (en chileno; ¡Oh se pasó, mira el cielo!) Fue ahí donde entreabrí los ojos y vi este cuadro sorprendente que podía dejar perplejo a cualquiera. El horizonte plagado de montañas de arena que formaban un círculo, donde en sus faldas aparecía el camino en el cual iba el bus, y donde el sol se escondía matizando el cielo de fucsia y naranjo. Es el atardecer más lindo que he presenciado en mi vida. Fue ahí donde internamente razoné; “Estoy durmiendo tan bien y descansando al fin, pero quizá nunca vuelva a ver un atardecer tan increíble; tuve que decidir; o seguía durmiendo, o me sentaba, me enderezada y me daba el gusto de mirar esta maravilla”. Me senté, me enderecé y disfrute media hora este espectáculo de colores que aparecía gratis ante mí.

¿De qué forma esta breve historia de mi fin de semana se asemeja a la realidad sexual de las parejas de hoy?

Laura y José llegan a mi consulta. 17 años de matrimonio y otros 7 de pololeo. Comienzan a develar todo aquello que hoy los tiene en la duda de seguir juntos. Ella ya no tenía ganas de tener relaciones sexuales, él, ya se aburrió de buscarla. Habían generado la increíble teoría de que quizá ella tenía algún problema fisiológico, sin embargo esto quedó descartado con los exámenes que se solicitaron. O sea, no había ninguna “falla” orgánica, el tema estaba encapsulado, en “el ser pareja”. ¿Qué te causa placer? ¿En qué situaciones te sientes plena? Le pregunto a Laura. “Mi máximo placer es llegar a mi casa, prender la tele, comer algo rico y dormir” me responde ella. Lo mismo a él; “llegar, ver las noticias, ver si por alguna razón ella me mira con ganas de hacer algo, pero como no lo hace nunca, acostarme, ver algún programa del mundial y dormir”.

Cuando se me ocurre preguntarles; “Me gustaría que cada uno por separado piense en las situaciones que lo excitan, enlisten  cada momento en que “se les prenden las pasiones”. El silencio fue prolongado, y ambos se vieron incapacitados para contestarme, me pidieron traerlo como tarea para la siguiente semana. Sin embargo, cuando les cuestiono; “si contraponemos la situación anterior, y les pido que nombren aquello que “les mata las pasiones”, ¿pueden hacerlo?”. La lista no terminaba nunca. Cada uno logró, en ese mismo instante, más de 5 puntos respecto a qué los “des/erotizaba”.

¿Cómo generamos deseo en una pareja que no tiene si quiera claro lo que a cada uno lo erotiza? ¿Cómo retomamos el mirarse con pasión, si la lista de cosas “que se las mata” es notablemente más extensa que la “que se las prende”? ¿Porqué el dormir se trasformó en el placer más disfrutado en esta pareja?

Lo sé, como género masculino, existe una enorme presión social que conlleva el conservar un trabajo estable en lo económico que permita mantener un hogar y proteger una familia. Como género femenino, cargar con los mil y un roles que pesan en nuestra mochila, y donde aparece también hoy la presión social de trabajar y ser autosuficientes. O sea, soñamos el día entero con llegar a la casa, comer algo rico y simplemente dormir.

Pero lamento ser majadera y tener que contarles que dormir no es un placer, dormir es descansar. El placer es activo, tiene que ver con querer, implica un esfuerzo, involucra una desición, apunta a abrir los ojos, despertarse, sentarse, enderezarse y permitirse sentir.

¿De qué nos agarramos para las ganas? De nuestras fantasías, de nuestro baúl imaginario. A diferencia de los animales, nosotros construimos nuestra sexualidad y por lo mismo ésta es mucho más que un acto sexual, es un aglomerado de historias e imágenes que mueven recuerdos y disparan sensaciones.

Este baúl es personal y un trabajo de cada uno, lo que “prende” a uno, no necesariamente “prende” a otro. Por lo mismo, cultivarlo es una tarea cotidiana y los objetos que meto dentro son de los que me iré agarrando cada vez que me permita sentir.

Cuando todos en el bus se percataron de este majestuoso atardecer, comenzaron a  sacar sus cámaras y buscaron captar en ellas ese momento, como yo iba en la última fila, pude ver que muchos se esforzaban por tener en ese aparato, lo que veían sus ojos.

Hay situaciones que ni siquiera la cámara más tecnológica del mundo podría captar, y esos momentos son únicos, personales y propios. Búscalos, permítete vivirlos, aprópiate de ellos, guárdalos en tu baúl y agárralos cuando quieras sentir placer.

* Nombres y casos de pacientes son ficticios; apuntan a una realidad de pareja en general.

 

* Nerea de Ugarte es Psicóloga Clínica especialista en Sexualidad Humana y Mujer, psicóloga y docente del Centro de estudios de la Sexualidad Chile. Creadora de sitio web Mujer y Punto (www.mujerypunto.cl), donde puedes enviarle todas tus preguntas!!
@nereadeugarte @mujerypunto

un abrazo y muchas gracias

2 comentarios

marlon rajuela cuevas

01 de agosto de 2011

llena tu vida de placeres... Partiste a jugarte un Loto! http://tiny.cc/9yx8y

Claudia

01 de agosto de 2011

Que buena comparacion, en mi caso todavía no me pasa lo que le paso a esta pareja (es lamentable). La vida sexual es importante en las parejas, también la comunicación, como tu lo planteas. Esta frase me encantó: "Hay situaciones que ni siquiera la cámara más tecnológica del mundo podría captar, y esos momentos son únicos, personales y propios. Búscalos, permítete vivirlos, aprópiate de ellos, guárdalos en tu baúl y agárralos cuando quieras sentir placer." La mejor cámara es la mente. Y que mejor que guardarlas en el recuerdo eternamente.

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