Ayer tuve un colapso de SPM. La angustia me tomó sorpresivamente y me sepultó. Estaba desesperada. Aún siento ganas de que me abracen (parezco guagua) y de querer llorar a gritos como niña sin vergüenza sentada en el pasillo de un supermercado. Anoche mi único anhelo era llamar a mi Mr. Big y decirle que me hiciera cariño. Me atreví y marqué. Pero contestó tarde y me recetó una copa de vino. Así, tal cual.
Entonces, digna como mi amada y tan bien ponderada Carrie Bradshaw me miré al espejo, arreglé mi maquillaje corrido, me puse mi perfume favorito y mientras me tomaba la copa de vino recetada, me aplicaba gloss… ¿Se imaginan la escena? Sólo una mina podría entenderla!!!! Y me fui al cine. Me instalé a ver el Amor en los Tiempos del Cólera (sólo añoraba un Cosmopolitan) y cada vez que la voz de Shakira se perdía en los paisajes de la selva colombiana me abrazaba fuerte a mí misma y me largaba a llorar a tal nivel que despertaba al señor que estaba a mi lado, que dormía de la lata (iba acompañando con un amor envidiable a su mujer) y quien me miraba y se sonreía (le faltó poco para preguntarme a la salida si tenía lagún problema)… jajaja
Cada cierto tiempo me refugio en la casa de María Elena, mi profesora de literatura. Además de darle mil vueltas a la vida, me da los autores que uno no puede dejar de leer (y que plasmo en Contiempo). Pero esta vez, además de los títulos, me entregó una fotocopia diciendo que era un cuento que todas debiéramos leer y –bajo locura temporal y refiriéndose a la autora, Thamar Jaramillo– me dijo: “encuéntrala”.
La Esposa lo leí por primera vez en voz alta y lo sigo leyendo con énfasis y casi a gritos cada vez que tengo al frente a otra esencia ansiosa por sumergirse en la mente humana. Tanta fascinación me produjo, que busqué a Thamar y le mandé un email. A los minutos sonó el teléfono y era ella, quien me contó la historia detrás del cuento: fue creado cuando tenía 24 años e inspirado en un día que su madre le pidió que asistiera al funeral de un amigo. Fue con una amiga que, cuando le mostró a la Mena (ex mujer del difunto) y la Nela (la actual) le hizo atrapar la certeza de que a las mujeres les enorgullece el alma ser la viuda de…
Casi 25 años después, fuimos con Carolina Muñoz, directora de arte de Cosmo, a uno de nuestros tantos almuerzos bien conversados y le conté todo. Empalideció. El fallecido era tío de su madre y la Mena es una de las mujeres inolvidables en su vida. Y nunca nadie se enteró de que había tan magistral escrito inspirado en ella.
¿Qué es lo que intenta mostrarnos la vida con acontecimientos que rayan en lo fantástico? ¿Por qué tenía que encontrar a Thamar Jaramillo? ¿Qué significará este cuento para la Caro?
Lo único cierto es que nada hubiese sucedido si yo no hubiera estado dispuesta a jugar, a seguir la huella, a asumir que estoy abierta a recibir y a hacer que las cosas pasen. Una amiga, al confesarle que algo había cambiado en mí desde la venida a Chile de Amma (la señora de los abrazos), me dijo que creía que esta hindú había logrado que, por primera vez, estuviéramos dispuestas íntegramente a recibir, que era más fácil dar –porque damos cuando queremos– pero que recibir es diferente. Y tiene razón. Cuando esto se declara se produce el real encuentro, te sucede lo inesperado, te sorprendes con los momentos, te dejas embriagar por la magia de tu vida, se te aparece el amor de frente y contemplas la sinceridad extrema. Al estar receptivas, se hace fascinante la existencia. ¿Qué es lo que te impide recibir? ¿Por qué a veces te quedas fuera de la experiencia?
Hagamos algo… Desde ahora, ya que te encantó The Secret, empieza a sentir qué es lo que pasa a tu alrededor y prométete que abrazarás los encuentros. Yo, de no haberlo hecho, hubiese perdido más que un cuento, toda una vida sentida en este último mes. ¿Te animas? Entonces… ¡Juega!
Aquí les dejo este cuento, que tantas veces he leído, tanto ha significado para mí y que inspiró mi última editorial.
Mi profesora de literatura, María Elena Reyes, lo ha desmenuzado en sus clases porque considera que logra entrar en la mente femenina de manera íntegra y permite conocer los verdaderos anhelos y las motivaciones más remotas de la mujer.
Podría haberlo tipeado, pero creo que la gracia es poderles transmitir, de alguna forma, el mismo papel que me entregaron un día y que llevo en mi billetera para leerlo cada vez que siento que la intensidad me supera (cosa frecuente ;)…
Que lo disfruten (después me comentan qué tal…) y agradezco a Thamar su llamado y su increíble disposición para contarme el backstage de la historia.
Sólo hagan click en la imagen y lo podrán leer bien.
Este tema es confidencial :)
Después de publicar el tema 7 Secretos de los Ginecólogos (en la edición de Cosmo diciembre), me decidí a ir –después de dos años y con la culpa a cuestas– al ginecólogo.
La verdad es que nunca tuve uno estable. Como era de Viña del Mar, allá me veía uno que era atroz porque era amigo de mis padres y me cargaba que me tratara como la “niñita”… VALOR!
Después, en Santiago llegué a las manos de uno que me dejaba esperando como 2 horas y con suerte me preguntaba el nombre y la edad… y lo seguí porque como era el único que conocía, no me quedaba otra (o me daba lata buscar otro)…
Hoy me llegó un e-mail donde nos pedían publicar algo sobre la película de Sex and The City (no se pierdan la revista de marzo!! ;)). La verdad es que creo que es nuestro estreno más esperado. No existe ninguna revista en el mundo que tenga la ansiedad de Cosmo por saber qué es lo que finalmente sucede con Mr. Big y Carrie (no podía ser de otra forma cuando somos THE BIBLE para Bradshaw). Además, si fuimos capaces de ver la serie mil veces en dvd, imagínense lo que será con la película. Se estrena en mayo y ya hay quienes piensan que debiera ser un estreno mundial. Así es que ya saben… a preparar un look glam y una botella de vino para poder DELIRAR con la cinta (mínimo verla con un estilo estelar…).
Les dejo esta escena. ¿Se casarán? ¿O confirmarán que estamos en la era del desencuentro? ¿Será verdad que muere Samantha de cáncer? ¿Cómo sería tu final soñado?
Ayer partió Heath Ledger. A los 28 años, con una carrera soñada en Hollywood, una hija y todas las posibilidades de vivir una vida plena, al parecer no pudo más.
Siento que muchas veces creemos que las celebridades viven en burbujas donde lo tienen todo, donde jamás los inunda la soledad, donde no los ataca por sorpresa la angustia y donde no existe un minuto para pensar sobre las cuestiones más profundas de la mente humana.
Los imaginamos enfundados día y noche en Versace, rodeados de lujos, de parejas guapas y estilosas.
Pero, ¿qué sucede en realidad? ¿No será que a veces sienten que todo da lo mismo y que lo esencial y aquello que ellos más anhelan no está a su alcance? ¿Que la tranquilidad y la paz del alma y la mente no la pueden comprar ni con toda la fama ni el dinero del mundo?
Este hombre, este gran actor, dejó señales de que ha muerto por decisión propia. Siempre he dicho que la muerte, a fin de cuentas, jamás se olvida de nadie, pero en este caso él fue a su encuentro de frente. El, este guapo actor que tantas veces Cosmo ha publicado y que tantos suspiros nos ha robado, hoy ya no está. Justamente en esta edición, iba una página donde inspiraba un tema y hemos decidido detener la imprenta para cambiarla ya que su alma merece todo el respeto del mundo.
Las invito a que hoy, cuando Heath ya no está, pensemos en algún momento en el consuelo eteno de su pequeña hija Matilda (que tuvo con la actriz Michelle Williams y de quien se separó en septiembre pasado) y en que qué más da que se haya quitado o no la vida si era su forma de estar en paz… Así, sin juzgar, desde el fondo de nuestro corazón pidamos hoy que Heath tenga, ésta vez, el mejor de los viajes…